El primer domingo después de Pentecostés

Sermón del Rev. Dayle Casey

El domingo de la Trinidad – A

En Chapel of Our Saviour

Génesis 1:1-- 2: 3

Colorado Springs, Colorado

2 Corintios 13: 11-14

26 de mayo del 2002

Mateo 28: 16-20

 

¡Qué magnífico tocaba Glenn Miller!,

Canciones que llegaron a ser #1.

Tipos como nosotros, la teníamos hecha,

Esos si que eran los mejores tiempos.

 

Y sabíamos a que atenernos,

Las chicas eran chicas y los hombres hombres.

Señores, sería maravilloso tener nuevamente

a un hombre como Herbert Hoover.

 

No necesitabamos tener una Oficina de Ayuda para que otros subsistieran.

Todos trabajaban como se debe.

¡O! nuestro auto La Salle corría estupendamente.

Esos si que eran los mejores tiempos.

 

Por supuesto que Archie siempre fumaba un puro cuando terminaba de cantar estos versos.

A Archie le fascinaba recordar el pasado, cuando todo andaba bien en el mundo, a lo opuesto de lo que pasa ahora cuando todo es ambiguo, complicado y ridículo.

Eso es típico que nos ocurra a los humanos. Es lo mismo que le ocurrió a la gente de Israél. Se acordaban como había sido el pasado, como había sido su vida antes del pecado y de la desobediencia que los llevó a la confusión y al exilio del presente.

"Recordamos aquellos tiempos cuando viste el sufrimiento de nuestros padres en Egipto, aquellos tiempos cuando escuchaste nuestro llanto en el Mar Rojo y dividiste el mar en dos, aquellos tiempos cuando mandaste signos milagrosos y maravillosos y se dió a conocer tu nombre el que es conocido aún hoy día. Recordamos aquellos tiempos cuando nos guiabas con una nube de día y fuego de noche para alumbrar nuestro camino y pan del cielo para comer y agua para beber que salía de una roca y los tiempos cuando no necesitábamos nada porque lo teníamos todo y nuestra ropa no se gastaba ni nuestros pies se hinchaban."

"Recordamos los días cuando nos diste reinos y naciones destinando las más remotas de las fronteras, aquellos tiempos cuando hacías que nuestros hijos fueran tan numerosos como las estrellas del cielo y que nos trajiste a la tierra donde tomamos posesión de casas llenas con todo tipo de cosas ricas, una tierra donde los pozos ya habían sido hechos y habían viñas y cultivo de olivos y árboles frutales en abundancia, aquellos tiempos cuando comíamos hasta que estábamos satisfechos y estábamos bien nutridos y cuando nos deleitábamos en tu gran bondad." (Nehemías 9, tomado de diferentes partes)"

Recordar los buenos tiempos, recordar el Edén, recordar la Edad de Oro cuando todas las cosas en el mundo andaban como correspondían es el hábito que tenemos los seres humanos.

Por lo que miramos hacia adelante, hacia un futuro cuando todo estará bien otra vez, a un futuro cuando nuevamente tengamos el tipo de vida que se supone que debemos tener, la manera en la cual la queremos, bajo control.

Cuando hablo con personas jóvenes que están preparándose para casarse, hablamos sobre la posibilidad de tener niños. Generalmente dicen "Sí, queremos niños pero no queremos tenerlos hasta que podamos darles una buena vida. Vamos a trabajar por unos cuantos años y entonces cuando Juan haya pagado sus deudas a la universidad y esté establecido en su profesión y cuando haya recibido una promoción y cuando podamos costear una mini furgoneta y hayamos ahorrado suficiente dinero y la casa ya esté pagada, entonces tendremos niños." Existe un sueño ahí -- castillos en el aire, de un momento cuando todo habrá funcionado como se lo han propuesto. Y entonces, la vida será como quieren que sea.

La Biblia también tiene visiones del futuro, visiones de un día que va a venir cuando todo será como debe ser en el mundo. "Ese día" dice el Señor "derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos profetisarán y sus viejos tendrán sueños y sus jóvenes verán visiones y les mostraré las maravillas en el cielo y en la tierra."

En Jerusalén habrá liberación y el mismo Señor nos dará un signo. La virgen estará embarazada y dará a luz un niño hombre que será llamado "Dios está entre nosotros." Y las murallas de Jerusalén serán reconstruídas y el día vendrá cuando sus portones estarán siempre abiertos. No serán cerrados ni de día ni de noche.

La Biblia nos dice que llegará el día "cuando los creyentes estarán frente al trono de Dios, sirviéndole noche y día en su templo," y "El que se sienta en el trono extenderá su tienda de campaña sobre ellos y nunca más estarán hambrientos, nunca más sentirán sed. Ni el sol ni el calor los quemará. Porque el Cordero que está en el centro del trono será su pastor. El los llevará a cascadas de agua viva y Dios les secará toda lágrima en sus ojos.

Vivimos dentro del misterio del tiempo. Y estamos fascinados por el tiempo, al mismo tiempo que somos engañados por él. Y no sin dejar de estar ansiosos por él.

Decimos que hay un pasado, un presente y un futuro. Pero cuando pensamos sobre él, nos damos cuenta que el tiempo en realidad no existe ya que en el instante en que llega el presente, se hace pasado y se va. Y podemos guardar el pasado en la memoria y el futuro sólo en la anticipación de su venida. San Agustín nos pregunta "¿Qué es el tiempo?" y dice "Si nadie me pregunta lo entiendo pero si tengo que explicárselo a alguien quien me haga la pregunta, entonces no sé como hacerlo."

Sin duda que decimos que hay un presente, un pasado y un futuro porque percibimos como pasa el tiempo pero no podemos agarrarlo para que no siga porque el presente de aún una frase previa, aún el presente de la palabra previamente hablada y que acabas de oír es ya el pasado. Nosotros los seres humanos percibimos algo que llamamos tiempo sólamente porque estamos continuamente volviendo a ser y a dejar de ser.

Pero Dios no vuelve a ser y deja de ser. Dios siempre es. Los años para Dios ni van ni vienen. Los años para Dios simplemente son. San Agustín nos dice "Tus días, o Dios son sólo un día y tu día no es cada día pero (sólo) hoy porque contigo, el día de hoy no lo haces mañana ni tampoco lo haces ayer. Contigo, hoy es la eternidad y la eternidad es hoy. Tú has hecho todos los tiempos y existes antes de todo tiempo y nunca dejaste de que no existiera el tiempo."

Vivimos en un mundo de tiempo y espacio y el espacio es tan misterioso como el tiempo. Estudios de los últimos 50 años sugieren a algunos fisicistas de que hay realidades -- ellos las llaman "quantas" (cantidades) por falta de una mejor descripción -- las que se manifiestan como substancia, como partículas anatómicas, sólo cuando han sido observadas, sólo cuando las miramos, lo que sugiere que hay una realidad invisible la cual se conecta a esas partículas con el que las observa. Aún más misterioso que éso, algunas de estas partículas aunque parezcan estar separadas unas de otras en el espacio, se mueven en únison unas con otras ínstantaneamente en una especie de imagen en el espejo de cada una o en un tipo de danza entre ellas lo que sugiere que deben de comunicarse entre ellas o estar conectadas entre ellas por alguna realidad más profunda y más misteriosa que la velocidad de la luz misma…lo que hace que el físico David Bohm se pregunte si en realidad lo que llamamos "lugar" en realidad existe. Quizás lo que percibimos como partículas de substancia separada del espacio es en realidad una ilusión. Quizás su separación sea una ilusión al igual que el tiempo es una ilusión. Sin duda que el espacio como el tiempo es un enigma.

Justamente esta semana los periódicos reportaron sobre astrónomos quienes estaban escudriñando el espacio o lo que aparece como espacio, para poder estudiar la luz más antigua del universo. Ellos están mirando a ese "fulgor que se está apagando del Gran Estampido del cosmos" de hace 14 o 15 billones de años. El reporte dice que han detectado ahora "el primer pequeño grupo de substancia que eventualmente evolucionó en las innumerables galaxias que existen hoy en día en el universo."

Nos presenta con evidencia de observación el reporte, no sólo la teoría. Nos provee evidencia de observación de que el universo en realidad empezó con un gran estruendo y después ha pasado por cambios inimaginables pequeños períodos de expansión ultra rápida o de inflación" después de lo cual el universo se ha tranquilizado para continuar expandiéndose de una manera más lenta.

Pero" aunque se llame ‘El Gran Estallido’ la teoría del Gran Estallido nos dice bien poco sobre el Estallido" nos comenta Alan Guth, uno de los investigadores de MIT. El Gran Estallido solo "no nos habla de que estalló, por qué estalló o qué pasaba antes de estallar. La teoría convencional del Gran Estallido no es nada más que una teoría de lo que ocurrió después del estallido. Pero la inflación trata de describir el estallido propiamente tal. La teoría de la inflación justifica el origen de la substancia normal -- los protones, los neutrones y los electrones haciendo visible el mundo que nos rodea. (Esta es la substancia que hemos visto y es una observación que) predice la existencia de exóticas y aún no detectadas formas de materia oscura y de energía oscura que ahora parece que domina el universo." (The Gazette, 24 de mayo del 2002.)

Sin duda que es un enigma, un misterio. Porque ahora que hemos visto los antiguos protones, neutrones y electrones que crearon el mundo físico en unos segundos después del Gran Estallido, el misterio sigue, el misterio de la substancia "oscura" y de la "energía" oscura detrás de ella. Y si algún día vemos la materia "oscura" y la energía "oscura" aun si inventamos instrumentos con los cuales podremos observar directamente aquellas antiguas realidades físicas la pregunta se mantendrá: ¿Qué realidades existen detrás de ellas que aún no han sido detectadas?

Y ¿qué de esas otras realidades que ahora detectamos, realidades que hemos experimentado por siglos, esas otras realidades que conocemos pero que se mantienen más allá de lo que resulta conocido para uno de la vista o del instrumento? Podemos entender como los más simples elementos de la substancia pueden ser unidos para crear formas de substancias más complejas. Podemos ver como el oxígeno se junta con el hidrógeno para formar el agua. Pero que sabemos de otras conocidas realidades de la vida? ¿Qué ocurre con el amor, la fe, la esperanza y la alegría? ¿Qué ocurre con la conciencia? ¿Qué ocurre con el hecho de que nos damos cuenta, nos damos cuenta no sólo de la materia sino también nos damos cuenta de que experimentamos la fe, la esperanza, la ternura y la compasión, que nos damos cuenta de que amamos y somos amados?

Ama a Dios y ama al prójimo como a ti mismo nos dicen las escrituras. "Dios sabe que ninguno de nosotros servimos para mucho la mayoría del tiempo" nos dice Frederick Buechner en A Room Called Remember (Un cuarto llamado recuerda) " Amarnos los unos a los otros es al menos más fácil de hablar (que de querer a Dios), ya que al menos nos podemos mirar a los ojos. Especialmente podemos vernos las caras del uno y del otro y de vez en cuando si tenemos nuestros ojos bien abiertos podemos ver algo que está en esas caras. Aún con extraños a veces -- gente a la que pasamos por la calle o que encontramos sentadas al frente de nosotros en el bus o en un consultorio, aún con personas que conocemos muy bien pero que casi nunca nos damos la molestia de mirarlas -- vemos algo que nos paraliza. Vislumbramos algo de una belleza especial o un dolor o una necesidad en la cara de otra persona. O quizás sólamente notamos la inclinación de la cachucha de un hombre viejo o la manera en la que una jovencita descansa su mejilla en la palma de la mano o la manera en la cual un niño mira la lluvia por la ventana y por un momento, nuestros corazones se van con ellos en una manera que sería imposible de expresar en palabras." ¿Es sólamente la substancia misma -- protones, neutrones y electrones -- que han estallado consigo mismos en realidades como éstas? ¿Pueden la ternura, la piedad y la compasión -- puede la conciencia, el hecho de que nos damos cuenta de que amamos y somos amados -- salir de este estalllido y remolino de protones, neutrones y electrones?

Y de la profundidad de nuestra conciencia viene una respuesta. "En el comienzo," nos dicen las Escrituras. "En el comienzo…Dios. En el comienzo, cuando haya sido y donde haya sido, Dios creó el cielo y la tierra. Pues bien, la tierra no tenía ninguna forma y estaba vacía. Todo era un mar profundo cubierto de oscuridad y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y Dios dijo ‘¡Qué haya luz! (ahora la llamamos fotón) Y Dios vió que la luz era buena y separó la luz de la oscuridad….."

"En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. El estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad…"

"Hubo un hombre llamado Juan a quien Dios envió como testigo para que diera testimonio de la luz y para que todos creyeran lo que él decía. Juan no era la luz sino un enviado a dar testimonio de la luz. La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo."

"Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; hemos visto su gloria, la gloria de Aquel quien vino del Padre, lleno de gracia y verdad."

Y también existe ese misterioso arbusto. Moisés podía ver perfectamente bien que el arbusto estaba en llamas pero no se quemaba. Las llamas -- los fotones, los elementos de la luz y del poder -- no extinguían lo que estaba dentro de él. Y cuando Moisés se aproximó al ángel que aparecía en las llamas, Dios le habló y le dijo la palabra inpronunciable: "YHWH" (JHV) que es lo mejor que podemos pronunciarla. Significa, YO SOY QUIEN SOY. También puede significar: SOY QUIEN FUE y SERE QUIEN SERE.

"Moisés, dile a la gente que lo que no se puede pronunciar -- lo Desconocido y lo Que No Se Puede Conocer, EL QUE SIEMPRE ES -- te ha enviado para que los liberes de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida." Porque Dios ama al mundo que ha creado.

Es un hecho, como nos damos cuenta más tarde en Las Escrituras que "Dios amó tanto al mundo que cuando llegó el momento dió a su Unico Hijo para que todo aquel que tenga confianza en él no perezca pero tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo pero para que a través de él, el mundo pueda salvarse."

La Santa Trinidad -- éso es lo que significa: que Dios es el que nos habló del misterio de la vida antes de que el tiempo existiera. Desde fuera del tiempo y espacio, desde fuera de toda substancia, oscura o de otra manera, la Realidad detrás de toda la substancia, la Palabra más allá de la substancia amó tanto al mundo que penetró en el mundo de la materia y del tiempo y del espacio en forma humana en una cueva o en un establo para más tarde caminar por las calles de Belén, de Nazaret y de Jerusalén como el Hijo de Dios en los tiempos de Cesar Augusto. Esta Palabra es también la Unica, la Misma que todavía ama al mundo tanto que a través de su Espíritu -- a través de su vida, de su aliento -- continua caminando al lado de nosotros in nuestro tiempo y en nuestro espacio, aúnque siempre sea y esté en todas partes.

Decir que Dios es la Trinidad, Un Dios en tres Personas es simplemente nuestra manera de decirlo en nuestro espacio y tiempo que Dios es EL QUE SIEMPRE ES Y QUE ESTA EN TODAS PARTES, es el que, aunque se mantenga oculto, ha hecho todo lo que vemos. Este Ser es sagrado, misterioso, más allá del conocimiento porque para nosotros que vivimos en el tiempo y en el espacio no nos podemos salir del tiempo y del espacio para conocerlo a El como siempre es y siempre está. Es por éso que Agustín dijo que "si lo conoces entonces sea lo que sea aún en la substancia y en la energía oscura, no es Dios."

En unos momentos más vamos a decir el creo. Pero el creo no es una definición de Dios. No podemos capturar a Dios en una página del Libro de Oraciones ni menos podemos poner a Dios en una tarjeta de 3 x 5 como si nos estuviéramos preparándo para un examen o que pudiéramos capturar y controlar el arbusto para apagar la llama. La doctrina de la Santa Trinidad no es una definición de Dios de la cual podamos mantener en nuestra cabeza y de esa manera "capturar" a Dios. La doctrina de la Santa Trinidad proclama el misterio in-finito de Aquel que siempre es y está en todas partes.

Dios es un misterio. Dios es el misterio quien el espíritu de nuestros tiempos trata en todo lo posible de extinguir. Así como la vida es un misterio. Ambos Dios y la vida son misterios que no se pueden capturar, no se pueden domar pero se pueden experimentar. Y podemos experimentar a AQUEL QUE SIEMPRE ES sólamente si pasamos por la experiencia del tiempo y del espacio in nuestros días en este gran misterio de la vida. Es una experiencia de la cual nunca hemos tenido todo resuelto para este mundo de tiempo y espacio y nunca lo lograremos porque ésa no es la razón de llegar a ser y de dejar de ser. Es una experiencia del misterio, una experiencia de AQUEL QUE SIEMPRE ES Y ESTA como nosotros pasamos a través del misterio de continuamente siendo y no siendo -- un misterio que nos trae su parte de dolor pero también nos trae su gran parte de alegría; un misterio que a veces al que le tenemos miedo pero que también nos trae la realidad de una posibilidad de amor redentor; un misterio que es generalmente perdido en el tedio de la vida día a día pero que también nos trae la realidad de la posibilidad de la grandeza del alma y del espíritu.

Hoy día celebramos el misterio, el misterio de Dios, el misterio de la vida de Aquel que existe detrás y más allá de la materia, quien sin embargo vino a vivir a este mundo del tiempo y del espacio y quien aún vive aquí, detrás de un velo. Es el sagrado misterio de la Santa Trinidad, el misterio de Aquel que siempre es y está por todas partes y de quien aunque no lo veamos viene a todas las cosas que se ven.

Por fe decimos que es Un Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es nuestra manera de decir que somos importantes. Es nuestra manera de decir que somos materia pero que somos más que materia, más de 15 billones de existencia en la que un hipo de masa cósmica multiplicada por la velocidad de la luz de raíz cuadrada. Amamos y somos amados debido a Aquel quien nos amó primero, debido a Aquel que nos convenció de ser más allá del ser, el mismo que vivió y murió por nosotros en el tiempo y en el espacio y quien camina al lado de nosotros en nuestro tiempo y en nuestro espacio.

En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.