El séptimo domingo después de la Resurrección

Sermón del Rev. Dayle Casey

El séptimo domingo después de la Resurrección –A

En Chapel of Our Saviour

Hechos 1:1-14

Colorado Springs, Colorado

1 Pedro 4:12-19

12 de mayo del 2002

Juan 17:1-11

 

Nos dice San Pedro que siempre deberíamos estar listos para dar testimonio de la esperanza que reside en nosotros. Cuando damos testimonio de la esperanza que reside en nosotros "¿Qué deberíamos decir?

Cuando vemos el testimonio de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, vemos que en los testimonios de sus libros son diferentes en muchas maneras, sobretodo en la manera en que terminan.

La mayoría de los eruditos creen que Marcos fue el primero en escribir su evangelio. Cuenta de diez y seis capítulos cortos. Si dejamos de lado el final del capítulo diez y seis, el cual fue agregado más tarde por otra persona, vemos que Marcos termina su relato con la Resurrección.

En el de Marcos, María Magdalena y otras encuentran la tumba vacía y a un hombre quien está cerca de la tumba quien les dice que le informen a los dicípulos que encontrarán a Jesús en Galilea. Pero las últimas palabras de Marcos hacen que las mujeres vuelen aterrorizadas de allí. No le dijeron nada a nadie porque estaban aterrorizadas.

Eso es todo. Ese es el fin de la historia contada por Marcos. Es como si Marcos nos estuviera sugiriendo que nosotros le pongamos el fin a la historia. El nos da su información y nos deja con la tremenda responsabilidad de una pregunta o de un desafío: Cristo ha Resucitado. ¿Qué debemos hacer ahora? Figúrenselo Uds.

Juan es quizás el último que escribió su evangelio de los otros cuatro evangélicos canónicos. Y Juan termina su relato al reportar la resurrección y decir que el Señor Resucitado le dijo a María Magdalena que vaya a contarles a los discípulos que va a subir al cielo, va a subir al Padre de él y al Padre de ella, al Dios de él y al Dios de ella. Y termina diciéndonos que ella fue y les dió el mensaje enviado por Jesús.

Pero a diferencia de Marcos, Juan nos presenta tres oportunidades en las cuales Jesús Resucitado se les aparece a los discípulos. Durante la tercera aparición Cristo Resucitado le dice a Pedro que lo siga. No le dice donde Pedro debe seguirlo pero le sugiere a Pedro que debe glorificar a Dios al morir de la misma manera en que Jesús murió.

Entonces Juan dice que Jesús hizo muchas otras cosas pero que no tiene tiempo para contarlas. Pero agrega que si todas fueran contadas, el mundo no podría tomar el libro donde estarían escritas.

Nuevamente, la pregunta para los discípulos parece ser: ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?

Podemos estar seguros que Mateo tenía una copia del relato de Marcos cuando escribió el suyo. Podemos apreciar el mismo órden de los eventos en el evangelio de Mateo pero Mateo nos da mucha más información sobre Jesús de la que encontramos en Marcos.

Mateo termina su relato más o menos de la misma manera en la cual lo hace Marcos excepto que en vez de decir que las mujeres estaban aterrorizadas cuando encontraron la tumba vacía, el nos dice que dejaron la tumba vacía llenas de júbilo y que corrieron para contarles a los discípulos que Jesús se había adelantado a ellos y estaba en Galilea donde lo podrían encontrar.

Pero que mientras las mujeres estaban en camino, Mateo nos cuenta que los sumos sacerdotes y las personas del concilio supieron que Jesús ya no estaba en la tumba. Ellos no estaban muy felices al respecto porque ellos habían matado a Jesús para sacárselo de encima. Pensaban que ahora estaban en control de la situación y querían que Jesús permaneciera muerto. No querían ningún reporte anunciando que Jesús había resucitado. Por lo que sobornaron a los soldados que habían estado resguardando la tumba, nos dice Mateo, dicéndoles que tenían que decirle a todo el mundo que los discípulos habían venido en la noche y se habían robado el cuerpo.

Pero -- y ésas son las últimas palabras de Mateo -- los discípulos fueron a la montaña de Galilea y allí vieron a Jesús. Algunos le adoraron pero otros dudaron, nos dice Mateo.Y entonces, cuando estaban en la montaña, Jesús se les acercó y les dijo, "Toda la autoridad en el cielo y en la tierra se me ha dado a mí. Vayan, pues, a las personas de todas las naciones y háganlas mis discípulos, bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a obedecer todo lo que les he enseñado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con Uds. todos los días hasta el fin del mundo."

Mateo a diferencia de Marcos y de Juan, por lo menos piensa que Jesús le dió a sus discípulos cosas específicas que hacer. Las instrucciones no son muy detalladas pero son específicas: los discípulos tienen que ir a todas las naciones, crear nuevos discípulos y les tendrán que enseñar a éstos, como seguir los mandamientos. Y entonces nos dice Mateo que antes que Jesús desapareciera les dejó la promesa de que siempre estaría con ellos. El relato de Lucas con respecto a la esperanza que estaba en él, es la más compleja. Al igual que Mateo, Lucas tenía una copia de las Buenas Nuevas de Jesús como las había reportado Marcos. Y también, al igual que Mateo, Lucas siguió el órden de los eventos en su mayoría, agregándole otras cosas.

Al final del relato de Lucas, las mujeres descubren la tumba vacía y se les informa de que Jesús no está ahí.. Al igual que en el relato de Marcos con respecto a las mujeres y diferente del relato de Mateo, las mujeres están aterrorizadas. En el relato de Lucas las mujeres van a decirle a los discípulos lo que han visto pero los discípulos no les creen ya que todo parece una locura.

Entonces Lucas nos relata de las tres apariciones del Señor Resucitado pero no son las mismas apariciones de las que Juan nos relata. En la tercera aparición del relato de Lucas, el Señor Resucitado les dice a los discípulos que les mandará un regalo prometido por su Padre y que tendrán que permanecer en Jerusalén hasta que lo reciban. Entonces, Jesús los bendice y los deja. Desaparece. Se va.

Ese es el final del primer volumen del relato de Lucas. Pero en el segundo volumen, en Los Hechos de los Apóstoles, Lucas continua la historia. Y allí, en los Hechos, nos dice Lucas que Jesús se les apareció a los discípulos y les dijo que esperaran en Jerusalén por el regalo prometido del poder, también les dijo que tendrían que ser testigos de él en Jerusalén, por toda Judea y Samaria y hasta el fin del mundo.

En ese momento, nos dice Lucas "Jesús fue elevado en frente de sus propios ojos. Una nube apareció y no lo pudieron ver más y todos miraban intensamente al cielo mientras él subía."

Es como si Lucas nos dejara con la misma interrogante con que nos deja Marcos ¿Qué haremos ahora? ¿Qué haremos ahora que Jesús ha desaparecido? Ahora que se ha ido de verdad ¿Cómo podremos vivir?

Entonces, Lucas nos cuenta que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y como Jesús se le apareció hasta a Pablo y como los apóstoles tales como Pedro y Pablo, Juan y Esteban y todos los otros llevaron el mensaje y la historia de Jesús y de su Resurrección hasta los últimos rincones de la tierra, aún arriesgando sus vidas.

De alguna manera, todos nosotros tenemos que lidear con la ida de Jesús ¿no? Si Jesús es el Mesías, si Jesús es la esperanza de Israél y la esperanza del mundo, tenemos que lidear con el hecho de que él no está encarnado entre nosotros, sanando, enseñando y predicando.

La Ascensión es la manera en que Lucas trata este hecho. Nos dice que después de aparecérsele a los discípulos por un período de 40 días, Jesús "ascendió a los cielos y está sentado a la distra de Dios Padre" nos dice el creo.

También decimos que en 1625, Carlos l ascendió al trono de Inglaterra. Cuando decimos éso, casi nunca tenemos el cuadro en nuestra mente de Carlos subiendo los peldaños hasta llegar a una gran silla donde se sienta porque éso no es lo que significa cuando decimos que Carlos l ascendió al trono de Inglaterra en 1625. A lo que nos referimos, lo que es importante es que en 1625

Carlos l asumió el mando de Inglaterra.

Los ingleses han tenido una ceremonia de la coronación, he imagino que Carlos tuvo que ascender unos peldaños hasta el trono donde se sentó y donde se le puso la corona en la cabeza, no porque le importe mucho a alguien el trono pero porque la coronación era una manera litúrgica en la cual la gente aceptaba la autoridad del rey sobre ellos y de su alianza a él.

De eso es lo que se trata la Ascensión también. A Lucas no le importaba mucho la dirección que llamamos "subir." La Ascensión es la manera en la cual Lucas dice lo mismo que Mateo y Juan dicen también en sus evangelios de manera distinta, que pese a que Jesús ya no se encuentra entre nosotros en carne y huesos, todavía tiene la autoridad sobre nosotros. Nos dice que el Cristo Resucitado ha asumido su autoridad del mundo al igual que Carlos l ha asumido la autoridad sobre su gente.

Sue Armentrout nos dice que "si la Ascensión significa que Jesús está ahora a la distra de Dios y es el Rey sobre todos los reinos celestiales y terrenales, por supuesto que los cristianos arriesgan blasfemar si son tan amigotes con Jesús." Ella nos dice que se está aburriendo de la teología de que "El Señor es nuestro mejor compadre" y que le gustaría declarar un año para poner énfasis en la Ascensión de Cristo para recordarnos que somo meros seres humanos, mortales. Mortales que tienen que estar al servicio de Dios, por seguro, pero mortales quienes estamos en relación con el Creador como criaturas sujetas a su autoridad. No tanto "compadres de Jesús" como criaturas redimidas, enviadas por el Cristo Resucitado a anunciar las Buenas Nuevas a los pobres y para proclamar la libertad a los cautivos, hasta el último rincón de la tierra. Eso es lo que Sue Armentrout quiere clarificar en su relato de la esperanza que reside en ella.

Huston Smith también quiere clarificar algo sobre la esperanza que reside en él. En su libro que vamos a discutir la próxima semana ¿Por qué es importante la religión? Smith nos cita a Oliver Wendell Holmes sugiriendo que "la ciencia nos da grandes respuestas a pequeñas preguntas pero que la religión nos da pequeñas respuestas a grandes preguntas." Y Smith nos dice que la enfermedad espiritual de nuestros días ocurre debido a nuestra capacidad moderna de estar satisfecho con respuestas a preguntas que son demasiado pequeñas.

Sorprendido por el poder de la ciencia de hoy para describir la manera como el universo trabaja -- el universo que podemos ver y medir con nuestros ojos y con nuestros instrumentos -- y abrumado con la manera en que la ciencia puede manipulear y usar el universo muchas veces para nuestro propio beneficio, hemos tirado la esponja de la esperanza junto a la fe y al amor y a lo que es importante porque nos hemos dado por vencidos frente a la ciencia como la autoridad que define la realidad. Si la ciencia nos dice que no puede ver o medir algo, éso no puede existir, decimos "Esta bien, Uds. son los expertos sobre la realidad, los sacerdotes de nuestros días, por lo cual debe estar bien lo que dicen."

Por lo tanto ya no hacemos preguntas serias sobre la realidad a la cual la ciencia no puede ver o medir, preguntas sobre el significado y las causas y los valores. No tomamos en serio preguntas tales como: ¿De dónde vino el mundo? ¿Qué significa éso? ¿Tiene un significado? ¿Quién lo causó? ¿Por qué? ¿Quién gobierna el universo? ¿Está siendo gobernado? ¿Hay una cosa mejor que la otra? ¿Qué significa la fe y el amor? ¿Qué es la esperanza? ¿Existe la fe? ¿Cuál es la razón de la vida? Debido a que ya no hacemos preguntas como ésas, no tenemos que rendir cuentas por el significado de nuestras vidas y por lo tanto nos vamos a pique espiritualmente.

¿Es verdad que la ciencia nos da grandes respuestas a pequeñas preguntas mientras que la religión nos da pequeñas respuestas a grandes preguntas? ¿Como serían las grandes respuestas a grandes preguntas? ¿Hay alguna así?

Sin lugar a dudas que la religión nos ofrece pequeñas respuestas y quizás es por eso que como dice Smith, la religión, en nuestros días, se ha rendido aún al derecho de hacer grandes preguntas. Por lo tanto la religión termina ofreciéndonos pequeñas respuestas a pequeñas preguntas como la que vió William Willimon anunciando el tópico del sermón fuera de la iglesia para el Día de la Madre. "Las virtudes se aprenden sentado en las rodillas de la madre, los vicios en otras parte" U otra pregunta para el sermón de la próxima semana: "Perder el tiempo te hace un asesino de las oportunidades." " ¿Qué ocurriría si una persona que no asiste a la iglesia leyera éso?" se preguntaba Willimon. ¿Es éso todo lo que la iglesia tiene que ofrecer para dar la esperanza que lleva dentro?

Pues, no es todo lo que San Lucas tiene que ofrecer por la esperanza que tiene para dar . Para Lucas, como para Mateo, para Marcos y para Juan, la esperanza existe y es una gran respuesta a una gran pregunta. El Dios que creó el universo y todo lo que hay en el, ama tanto al mundo que nos vino a visitar para decírnoslo.

Pensábamos que el César y sus carros gobernaban el mundo. ¿César, Herodes y sus sacerdotes? Pensábamos que ellos eran la razón por la cual vivíamos. Eran la razón de nuestra existencia y el propósito de nuestra labor, nuestros únicos dioses y nuestra única esperanza. La talla de nuestras preguntas y la pequeñez de nuestra visión ha disminuído la talla de nuestra esperanza.

Pero en ese momento escuchamos a los ángeles cantar. "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad en quienes el favor del Señor descansa." Y escuchamos la canción que su madre le cantó cuando nació:

Mi alma proclama la grandeza del Señor,

Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador;

Porque él ha mirado con buenos ojos a su sirvienta.

Desde ahora todas las generaciones me llamarán bendita:

El Altísimo ha hecho grandes cosas por mi,

Y sagrado es su Nombre.

El tiene misericordia en aquellos que lo respetan

En cada generación.

El ha mostrado la fuerza de su brazo,

Él ha dispersado a los orgullosos por su vanidad.

El ha echado a los poderosos de su trono

Y ha elevado al humilde.

El ha alimentado al hambriento con cosas buenas,

Y al rico lo ha dejado sin nada.

El ha venido a la ayuda de su sirviente Israél,

Porque se ha acordado de su promesa de misericordia,

La promesa que le hizo a nuestros padres,

Para Abraham y sus descendientes para siempre.

 

La esperanza que encontramos en Lucas es del tamaño de Dios mismo. Es la esperanza de nuestra madre María, la madre de nuestra esperanza. La suya es una gran respuesta para una gran pregunta: Dios ha venido a visitar a su humilde sirvienta. Dios, no César, es El único que pone al mundo patas para arriba. Dios es El único que destituye a los poderosos de su trono y quien eleva al humilde, alimentando al hambriento con cosas buenas y dejando al rico sin nada. El dispersa al orgulloso por su vanidad, él recuerda la promesa de misericordia y viene a la ayuda de su gente, en quienes pone su favor.

Esta es la esperanza de la Pascua, al principio del relato de Lucas y es la esperanza al final en la Ascensión: Aquel cuyo nacimiento fue anunciado por los ángeles y cuya vida entre nosotros fue la vida de Dios mismo; Aquel quien vivió una vida de perdón y de paz y de buena voluntad en nuestras calles y en nuestros hogares; Aquel quien vivió la vida de un humilde sirviente por los humildes y desposeídos, la vida de perdonar del hermano al hermano pródigo, la vida de una persona que con gusto lava los pies de otros; Aquel cuya muerte dió la evidencia del amor de Aquel quien dió su vida por sus amigos; Aquel quien Dios resucitó de entre los muertos; éste es el que ha vuelto todo patas para arriba y ha dispersado al orgulloso por su arrogancia, esté en Jerusalén o en Roma, en Washington o en Colorado Springs y ahora se sienta a la diestra de Dios Padre, el que controla todo lo que existe, como el significado de la vida, la razón de la existencia.

Este es el relato que Lucas nos da de la esperanza que hay en él. Es una esperanza tan grande como las preguntas que hace, una esperanza que no tiene fin porque él se da cuenta que Dios está en control, no el César. Y ni siquiera lo está la ciencia. Y tampoco la religión.

Cuando los evangelistas hablan sobre la Ascención de Cristo al cielo,se trata de eso. Es sobre su fe en que Dios está a cargo de todo, sobre su fe de que la vida de Aquel quien murió en la Cruz por el bien de la humanidad y quien resucitó al tercer día, cambie el futuro.

Cuando demos testimonio de esta fe que está en nosotros ¿De qué tamaño será?

En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.