El cuarto domingo de Cuaresma

Sermón del Rev. Dayle Casey

El cuarto domingo de Cuaresma - Año A

En Chapel of Our Saviour

1 Samuel 16:1-13

Colorado Springs, Colorado

Efesios 5:8-14

10 de marzo del 2002

Juan 9:1-13, 28-38

 

Las tiras cómicas son como historias; aveces son divertidas y aveces nos enseñan algo o nos hacen una pregunta. Como la tira cómica que nos muestra a dos personas en un auto. Las vemos por la ventana de atrás, el esposo a la izquierda manejando y su mujer en el asiento delantero sentada contra la puerta al lado derecho. Ella le dice a él. "¿Recuerdas, mi amor, hace unos años cuando manejábamos casi pegados uno al lado del otro?" Y él le contesta, "No me he movido."

¿Quién se movió? Esta es una de las grandes preguntas en la historia de la iglesia.

Las historias que leemos hoy en la Biblia nos muestran mucho. También nos hacen preguntas, preguntas tales como "¿Quién está ciego? Y ¿Cómo podemos ver?

Cuando Dios decidió reemplazar a Saúl como rey de Israél, le dijo al profeta Samuél que el nuevo rey sería uno de los hijos de Isaí y que Samuél debía ir en su busca.

Y cuando Isaí trajo a su hijo mayor, Eliab, a Samuél, Samuél dijo que en verdad, Eliab parecía ser el que debía ser rey. Este era grande, fuerte y guapo. Sin duda que éste era el escogido por Dios. Pero el Señor le dijo, "No le prestes tanta atención a las apariencias ni a su elevada estatura, pués ya lo he rechazado."

Y antes de que termine la historia, Isaí le presenta a Samuél sus siete hijos para que éste los entreviste, todos ellos con una larga e impresionante vita. Pero el Señor rechaza a los siete porque como nos dicen Las Escrituras " El Señor no ve las cosas como las ven los humanos. Los humanos se quedan sólo con las apariencias pero el Señor ve lo que está en el corazón."

Por lo tanto, Samuél tuvo que mandar a Isaí a buscar a su hijo menor, sin experiencia alguna, David, de cara rojiza, antes de que se pudiera escoger al hijo elegido por Dios para ser ungido por él. " Este es el que quiero" dice el Señor "y Samuél unge a David enfrente de sus hermanos y el Espíritu de Dios se fue a David desde ese momento en adelante."

¿Cómo vemos? Vemos sólo las apariencias. Pero el Señor ve lo que está en el corazón.

Platón también nos cuenta una historia de como vemos. Platón nos dice que los seres humanos son como personas que están sentadas sobre una saliente dentro de una gran caverna, de espalda a la entrada de la cueva y encadenados de tal manera de que no pueden volverse para ver la boca de la cueva.

Detrás de ellos, a la entrada de la cueva hay mucha luz porque fuera de la cueva, donde la gente que está encadenada no puede ver el sol, las llamas arden brillantemente. Y entre la luz y la espalda de la gente en la cueva hay otras personas que llevan títeres de tal manera que hacen que las sombras de los títeres aparezcan como figuras que se mueven por la pared de la cueva en frente de la gente que está encadenada dentro de la cueva, como personas que están mirando una película.

Somos como esas personas encadenadas dentro de la cueva, nos dice Platón. Vemos las sombras de los títeres y porque no podemos mirar para atrás para ver lo que realmente está pasando, nos acostumbramos a mirar las sombras y empezamos a creer que las sombras de la realidad, representan lo que realmente está ocurriendo, cuando de verdad lo que es real es algo que no podemos ver para nada debido a las cadenas , porque no podemos mirar para atrás para ver la luz y lo que es real.

¿Cómo podemos ver? Más adelante en este mes, el 22 de marzo celebraremos el día de James DeKoven, uno de los santos de la Iglesia Episcopal. Y ésa es otra historia.

Sé un poquito sobre James DeKoven porque él fue el fundador de mi seminario, Nashotah House.

Una de las cosas que sé de DeKoven es que fue un hombre santo y devoto, un hombre de oración. También fue un maestro y un hombre de visión quien estableció un seminario y quien sirvió en escuelas y parroquias a través del Medio Oeste y quien fue un fiel pastor. En 1874, fue elegido Obispo de Wisconsin. Pero pese a que fue elegido legalmente Obispo por la gente de su Diócesis, nunca fue permitido que sirviera como abispo porque no era el tipo de pastor que los guardianes de la iglesia querían. Los obispos y los comités especializados de la Diócesis de la iglesia rehusaron dar su consentimiento para ser elegido y consagrado.

El próximo año, en 1875, DeKoven fue elegido Obispo de Illinois pero nuevamente no pudo servir como obispo porque los comités especializados y los obispos de la Iglesia nuevamente lo encontraron que no tenía lo que se necesitaba.

El problema era que en la Sagrada Comunión, DeKoven veía a Jesús de una manera diferente de como los otros obispos y los comités especializados lo veían. DeKoven representaba lo que se llamaba un clérigo de la "iglesia alta." El simpatizaba con el ritual católico para el culto. El era un sacramentalista. El creía que los signos externos tales como la genuflección, el incienso y el uso de las velas en el altar eran importante porque simbolizaban la verdadera presencia de Cristo en la Santa Comunión. Y porque DeKoven creía en la libertad cristiana, creía que los cristianos que veían tales signos y los consideraban importantes, deberían tener el derecho de usarlos en el culto.

Pero los guardianes de la iglesia en los días de DeKoven pertenecían a "la iglesia baja." Ellos veían en estos signos sólo las reliquias de un tipo de religión de la cual no aprobaban. Insistían que todos debían ver a Jesús de la misma manera que ellos lo veían y que debían practicar el culto de la misma manera que ellos. Encadenados en su propia manera de ver la piedad no podían ver la fidelidad y la integridad de DeKoven. No podían ver el corazón del hombre ni su visión podía penetrar más allá del pan que era el Cuerpo de Cristo mismo.

Por lo tanto DeKoven fue rechazado como obispo de los dos Wisconsin e Illinois. Y hoy día, que han pasado más de cien años con la clara visión retrospectiva lo recordamos como uno de los escogidos de Dios, un hombre santo, bendito, lleno del Espíritu quien fue rechazado por los guardianes de la iglesia en sus días porque aquellos eran incapaces de ver más allá de las sombras de las apariencias.

Ha ocurrido lo mismo una y otra vez en la historia de que los humanos sólo vemos apariencias y que debido a nuestra ceguera hemos rechazado lo que el Señor a ungido. Los libros de los profetas y de los santos están llenos de ese tipo de historias.

¿Quién está ciego? ¿Cómo podemos ver? Había un hombre que había nacido ciego de nacimiento nos cuenta Juan. Y ésta es su historia.

La primera pregunta de los discípulos era la de echarle la culpa a alguien o a algo. "¿Quién ha pecado" preguntaron "¿este hombre o sus padres?" Querían saber quien era la gente buena, a quien se les podía culpar y a quien no.

Esto me hizo pensar en otra tira cómica. En un episodio de "Baby Blues" (la de ojos azules) cuando esa niña de cinco años llamada Zoe le viene a contar una historia de su hermano pequeño a su madre. "Mamá" le dice "tengo buenas y malas noticias." "¿Cuáles son las malas noticias?" le pregunta la mamá a Zoe. "Las malas noticias" dice Zoe "son que Hammie ha coloreado en la pared." "Vale, Zoe, ¿cuáles son las buenas noticias?"

"Las buenas noticias son que Hammie coloreó en la pared pero yo no lo hice" dice Zoe.

Y Jesús dijo "Culpar no es el punto. Ni este hombre ni sus padres han pecado." La pregunta es "Podemos ver la gracia de Dios en todo ésto. ¿No será que Dios y la esperanza se puedan encontrar aquí, en un hombre ciego de nacimiento?" preguntó Jesús. "No sería posible pensar que este hombre nació con el propósito divino en si mismo de no ser el foco de nuestros deseos de controlar y de echar la culpa pero de nacer sólamente como todos nacemos, nacer para que él y nosotros podamos ver y conocer la gracia de Dios?"

Y Jesús escupió en la tierra e hizo una pasta con la saliva y se la puso en los ojos al hombre ciego. Y Jesús le dijo al hombre "Anda y lávate en el estanque de Siloé." Y el hombre así lo hizo y cuando volvió, podía ver.

Y podríamos pensar, no crees, ¡que todos se sentirían felices de presenciar este milagro! ¿Nó? Pero si piensas de esa manera no conoces la manera de reaccionar de la iglesia muy bien.

Como la iglesia en la historia de Peggy Payne en su novela REVELACION. La historia es acerca de un ministro presbiteriano pero igual se podría haber tratado de un ministro episcopal. Una tarde, el ministro estaba atrás en su patio cocinando unos bistec en la barbacoa cuando oyó la voz de Dios hablándole. Era una "teofanía," una apariencia de Dios, el tipo de revelación que cambiaría su vida. El nunca sería el mismo de antes. Y tú pensarías que todos se pondrían felices de que ese tipo de revelación hubiera tenido lugar en su congregación o ¿nó? Pero el resto de la historia nos cuenta del alto precio que tuvo que pagar el pastor por esta revelación. ¿Se alegraron los líderes de la congregación con él? No exactamente. Ellos le dieron un permiso pagado para que se fuera y pagaron por el cuidado siquiátrico.

Al igual que los líderes de la iglesia en los tiempos de Jesús. En la historia de Juan, el evangelista necesita sólo dos versos para relatarnos como Jesús le dió la vista al hombre nacido ciego pero necesitó treinta y seis versos para contarnos sobre la controversia que ésto causó.

Como sabrán, ocurrió un sábado. Hacer la pasta y escupir era trabajo. Y la Biblia nos dice que no se debía trabajar los sábados. Y los fariceos eran los guardianes de la Biblia y de la iglesia. "¡Un momento!" vociferaron ¡Un momento! Sólo Dios puede darle la vista a un hombre ciego pero este hombre no puede ser de Dios porque no guarda el sábado de la manera en que nosotros lo hacemos! Es un pecador. ¿Cómo puede un milagro de Dios hacerse realidad viniendo de un hombre pecador?"

Y le preguntaron al hombre que había nacido ciego que pensaba. Le preguntaron quien pensaba él que era Jesús. Y él les dijo "Yo no sé. Lo único que sé es que antes no podía ver y ahora veo. Debe de ser un profeta."

¿O, claro? Le contestaron. "De todas maneras, esta curación fue hecha sin credenciales, sin certificación. ¿Quién se cree este Jesús que es, otorgándo la vista sin entrenamiento o certificación? ¿Quién se cree que es, curando de una manera que no se debe hacer?

Y no lo creyeron. Ellos argumentaban de que posiblemente era una treta. Quizás, en realidad, este hombre no había nacido ciego pero un hombre que desde un principio podía ver y había pretendido haberse sanado. Por lo que llamaron a sus padres. ¿Es este su hijo, señora, el que anda por todos lados diciendo que ha sido sanado y tratando de hacernos creer que este Jesús es lo que no es? ¿Cómo puede ser que pueda ver ahora si era ciego?

Ellos les contestaron "No sabemos nada." Pregúntenle a él. "Ya está bastante mayorcito para hablar por si sólo."

E interrogaron al hombre nuevamente. "Dinos la verdad" le dijeron "porque sabemos que este hombre de nombre Jesús es un pecador. Si no fuera un pecador él no haría nada el sábado, como nosotros y no andaría por ahí devolviéndole la vista a la gente en un día como hoy. ¿Qué te hizo?"

Y el hombre les contestó "No sé si es un pecador o no. Todo lo que sé es que antes era ciego y ahora puedo ver."

Y los fariceos (recuerden que ellos eran las autoridades religiosas, los expertos en religión, los miembros de los comites especiales y los sacerdotes y obispos de esos días ) los fariceos le insultaban de una manera abusiva y le decían "¡Eres el discípulo del pecador! Nosotros somos los discípulos de Moisés. Y sabemos que Dios le habló a Moisés pero no sabemos de donde salió este hombre. Y no queremos tener nada que ver con él o contigo."

Y el hombre que había sido sanado les dijo, "¡Eso es extraordinario! He aquí un hombre que ha abierto mis ojos, algo que sólo Dios puede hacer y sin embargo¿ no saben de dónde viene y no quieren tener nada que ver con él? Si este hombre llamado Jesús no viniera de Dios, no podría hacer ninguna de estas cosas."

¿Quién está ciego? ¿Quién se movió?

Y los fariceos le gritaban, "¿Quién eres tú para decirnos lo que tenemos que hacer? Eres también un pecador. Naciste y creciste en el pecado, ciego de nacimiento!" Y lo echaron del templo donde lo encontró nuevamente Jesús, esta vez fuera de la iglesia, fuera al igual que Jesús quien también había sido rechazado.

Ves, los guardianes de la iglesia querían mantener el control de las cosas.Querían conservar la iglesia de la misma manera, encadenada a las apariencias. No permitirían que alguien prendiera la luz. El ciego, un mendigo, era importante para ellos mientras siguiera siendo ciego y mendigo. Encadenado como estaba a su ceguera, ellos tenían a alguien a quien definir, alguien a quien controlar, alguien a quien explicarle lo de las sombras, alguien para quienes podían ser importantes, alguien en quien apoyar sus propósitos y significados, lo que significaba ser los definidores de la culpa, el pecado y la ley, alguien cuyo propósito era recibir su limosna. De esa manera se podían sentir bien.

Pero Jesús y su gracia lo echaron a perder todo. "¿Si a alguien se le permite pasar la luz gratis, si a alguien se le permite que vaya haciendo el milagro de dar vista a los ciegos como los cupones del supermercado, que nos va a pasar a nosotros, a los guardianes de las llaves de la salvación? se preguntaban. Si el propósito y el significado y la posibilidad de ver son dados gratis al que los pida ¿Cuál será nuestro futuro, los corredores de la culpa y de la ley y de la verdad?Si la vista es devuelta y mendigar ya no es necesario, ¿Qué pasará con la limosna? Si la gracia simplemente ocurre, ¿Qué va a pasar con la culpa y el control?

Si un hombre nacido ciego tiene un propósito simplemente porque nació, si cada uno tiene la ocasión para demostrar el poder y la gracia de Dios, si un hombre es sin lugar a dudas un pecador y se le da la esperanza, el significado y el propósito sin más, entonces, ¿Que será de nosotros? Ver es un problema para los fariceos. Jesús y su luz y su gracia son un problema.

Nos hace reflexionar, no es así, darse cuenta que si Israél hubiera elegido al rey que Samuél vió, no habrían tenido al gran David, a San David. Nos hace reflexionar darnos cuenta de que los comites especiales y los obispos de la iglesia que le cerraron en las narices las puertas de la iglesia a James De Koven, es ahora un hombre que la iglesia celebra como uno de los santos de Dios. Nos hace reflexionar, no es así, darnos cuenta de que esa misma gente fuera la que le cerró la puerta en las narices a Jesús y al hombre que había sido curado. ¿Quién está ciego?

"Señor" le dicen los griegos más tarde a Felipe "veremos a Jesús. Muéstranos la luz que ofrece la visión para aquellos que no pueden ver. Llévanos a Aquel que nos ofrece esperanza y significado y objetivo para quienes no tenemos ni esperanza, ni significado ni objetivo. Llévanos a Aquel quien nos ofrece a Dios, la gracia y la visión.

¿Quién se movió? ¿Quién está ciego? Y ¿Cómo podremos ver?

La palabra de Dios para nosotros hoy día es la misma como la palabra a Samuél y a los fariceos: Tranquilícense, tienen las buenas nuevas. Están ciegos pero han nacido para que puedan saber y ser parte de la gloria y de la gracia de Dios. Cálmense. Dios los ama. Busquen para su asociación a aquellos como Felipe, a aquellos que han visto de alguna manera a Jesús en su camino. Inviten a todos aquellos a su congregación que lo podrán ver. Amenlos. Amenlos como Uds. serán amados. Y después relánjense y dejen que Dios realice sus milagros. Estamos en buenas manos, como decía Huston Smith. Y en agradecimiento por éso, debemos compartir nuestros problemas.

La visión ocurre. La gracia ocurre. Dios ocurre. Sánanos Señor.

En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.