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Sermón del Rev Michael Richardson |
El primer domingo de Cuaresma – Año A |
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En Chapel of Our Saviour |
Génesis 2:4b-9, 15-17, 25—3:7 |
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Colorado Springs, Colorado |
Romanos 5:12-21 |
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17 de febrero del 2002 |
Mateo 4:1-11 |
Jesús tuvo que encarar una interesante alternativa. Hacer el bien o no. Jesús escogió no hacer el bien ofrecido pero en cambio, prefirió depender de Dios para hacer el bien que se necesitaba.
Es un dilema muy complicado. Tener la oportunidad de hacer el bien para el momento presente pero pagar un precio que va más allá de lo que nuestras posibilidades pueden hacer. Jesús no fue tentado a hacer cosas terribles. No encontramos nada en el Evangelio de Mateo que describa a Jesús siendo tentado por lujuria contra otro ser humano o por codicia hacia cosas materiales que ni podría usar. Mateo no nos describe a Jesús como un perezoso que se achica ante el peso de todo el trabajo que se encuentra en frente de él.
La glotonería obviamente no es uno de los problemas de este hombre quien ha estado hambriento después de permanecer en el desierto por cuarenta días. Si Jesús codicia algo, es su profunda relación con su Padre, no con personas o cosas que no le pertenecen. Aunque Jesús podía enojarse a veces debido a las circunstancias, su vida no estaba llena de una furia que le causaría rechazar a la gente pero con un amor que causaba que él les diera la bienvenida a aún aquellos rechazados y a aquellos que estaban fuera de los límites de la sociedad. Un hombre lleno de orgullo, un hombre seguro de su propia capacidad para controlar su destino y de salvar al mundo del pecado, podría haberle pedido a Juan el Bautista que no lo bautizara con toda la multitud de personas que venían a arrepentirse de sus pecados.
Los "siete pecados capitales" como se les conoce, no parecen haber sido la esencia de las tentaciones de que Jesús tendría que vencer. Por lo tanto, nos debemos preguntar, "Cuál era el problema? ¡Ni siquiera fue tentado por los pecados verdaderamente complicados!" Y hay cierta verdad en el hecho de que no fue tentado de usar a la gente de manera despreciable, ni fue tentado a tratar a la gente con desprecio y crueldad.
En realidad, para ser justos, cualquiera de nosotros estaría realmente tentado a comer cuando estamos muriéndonos de hambre. El alimento es una necesidad básica, un poquito menos que lo es el respirar y sería muy difícil no aceptarlo. Sin embargo, han habido personas que han rechazado el alimento aúnque estén hambrientos. Gandhi es un ejemplo y han habido muchos prisioneros de conciencia quienes han ayunado en vez de comer cuando otros han sido oprimidos. Por lo tanto, es posible. No es inhumano o más allá de lo humano. Jesús no contaba sólo en el alimento espiritual o con no sentir hambre, él se moría de hambre y rechazaba el alimento porque costaba más de lo que podía pagar.
El pan no es malo o perverso. Si alguien te ofrece pan, la costumbre es aceptarlo como un obsequio bondadoso. Pero no es pan lo que el tentador le ofrece a Jesús. Allí está él, muerto de hambre, como tantas personas en el mundo de hoy que lo experimetan a diario. El podría no sólamente saciar su hambre sino que también saciar la del mundo. Piénsalo. Ni tú ni yo tendríamos que trabajar por nuestro pan. No tendríamos que sudar para poder comer. ¿No sería ése un mundo mejor? Aparentemente, Jesús no lo veía así.
Hay algo en la lucha que nos llama a vivir de manera que sería extraña para nosotros si la vida no nos ofreciera desafíos. Si ninguno de nosotros fueramos desafiados o estuvieramos en peligro de caernos, ¿cuándo le tenderíamos la mano a otro ser? Es como si Jesús nos diera la oportunidad de devolvernos al Jardín del Edén donde no hay conflictos para obtener pan, pero al contrario, donde el alimento abunda para todos, pero él rechazó la oferta como una que tenía un precio demasiado alto.
Y ¿Qué de los milagros y del poder de la fe? ¿Es la fe algo negativo? Odio decirlo pero muchos de mis hermanos les ofrecen tipos similares de tentaciones a sus congregaciones. No he sabido de nadie que haya sido tentado a que se tire de la torre de una catedral pero he sabido de personas que han rechazado medicinas para enfermedades comunes y corrientes y simplemente se han puesto en las manos de los ángeles de Dios a través de la oración para ser sanadas si su fe es suficientemente fuerte.
Hay dos cosas que no cuadran aquí. Las Escrituras Sagradas nos mencionan una; que no se debe poner a Dios a prueba. La otra es que el ímpetus por sanar se cambia rápidamente del poder de Dios y de su control por el mundo a nuestro control y a nuestro control de Dios. Examinemos la primera, que no es la manera de poner a Dios a prueba. Los evangelios no nos dicen mucho sobre ésto, excepto que no es una buena idea la de poner a prueba a Dios. ¿Cuál sería el resultado de que Dios nos mostrara un poco de su poder para impresionarnos? ¿No fue éso lo que ocurrió en la resurrección? ¿No rompió Dios con la ley natural al volver a la vida a Jesús? Primero quiero que volvamos a las enseñanzas de la iglesia antes de volvernos al lenguaje popular del agnosticismo. Nó, Dios no hizo que Jesús "volviera a la vida." Dios no resucitó un cuerpo muerto. Dios resucitó a Jesús a una nueva vida. Pablo nos dice que entendamos la resurrección como una semilla que se muere en la tierra y que renace como una encina, no como una semilla. No debemos y no podemos comprender la complejidad de la resurrección en términos de las leyes naturales o de la simplicidad de la resurrección en términos del amor. Eso no es posible para nosotros.
Cuando tratamos de poner la resurrección de manera de que nuestra mente pueda entenderla, fallamos y se nos vienen a la cabeza ideas que son rechazadas por personas que usan la cabeza. La resurrección no es algo razonable o lógico. Es sobre el amor triunfador por sobre todas las cosas. Aún la muerte. Es sobre el poder de Dios que no está listo a demoler con su fuerza pero de envolvernos con amor y de ese modo terminar con el mal del todo. Cuando el amor de Dios rodea los actos más horrendos, las acciones son abiertas a la redención por la naturaleza de dar y de la vulnerabilidad que viene del amor perfecto.
Ahí está, he tratado de explicarlo y probablemente ¡lo único que he logrado es darle otro tipo de preguntas a los escépticos! El verdadero problema al poner a prueba a Dios es el resultado. ¿Qué haríamos si Dios hiciera algo fuera de lo común? Algo que se basara en mucho poder y fuerza, no las cosas vulnerables como el amor que le da vuelta en su cabeza pero algo así como relámpagos y truenos muy fuertes y el tipo de poder real que hiciera que la gente volviera a sus casas y cerrara la puerta por miedo. Ese es el problema. Miedo. Dios sería el gobernante y lo sabríamos pero no tendríamos libre albedrío.
La coerción no nos da la libertad para escoger libremente. Es por éso que no oirán de mis labios muchos sermones sobre el fuego del infierno y la condenación eterna porque eso querría decir que Dios ha dejado de lado el amor para recurrir al miedo. El Dios que yo conozco nunca dejaría de amarnos. El Dios que se hizo carne y murió en la cruz no recurriría al miedo pero podría tomarlo para si y resucitarlo con amor y confianza. No sé como, pero sé que el amor vuelve al miedo patas para arriba.
Quizás tenga que ver con el Pecado Original como nos lo explica el Rabino Kushner. El Pecado Original de no creer de que hay suficiente amor para todos es en realidad el miedo de no ser amado y cuando ese miedo se encuentra con el amor, el amor verdadero, simplemente se desaparece como la oscuridad se desaparece con el brillo del sol.
Y ¿qué de la segunda razón para poner a prueba la fe poniéndonos en situaciones peligrosas? Como dije anteriormente , el problema se convierte en uno de control. Sabemos que los milagros ocurren y sabemos que Jesús estuvo involucrado en milagros en la vida de su gente. Lo que no sabemos es como esas cosas ocurrieron. Como la resurrección, ésos son actos que parecen poner todo patas para arriba.
Justamente cuando pensamos que estamos orando sin fe, nos encontramos molestando a Dios para que cambie o arregle algo. Si simplemente creyéramos ocurriría. O si lo visualizáramos, se haría realidad. Y pese a que hay aspectos positivos sobre ésto, están llenos de peligro si llegamos a pensar que controlamos el universo con nuestros pensamientos. Sin embargo, si aunque las oraciones sean con buenas intenciones, si tratamos de arrebatarle el control a Dios, aunque sea para hacer el bien, es el tipo de tentación con que Cristo se vió encarado.
La tercera tentación no es otra que el ejemplo de algo bueno que ha sido corrompido. Le piden a Jesús que tome el control de todos los reinos del mundo. De esa manera podrá hacer justicia. Sin duda que todos nosotros estaríamos mucho mejor si Jesús gobernara todos los reinos del mundo. ¿Quién puede argumentar lo contrario? Jesús lo hizo. El precio era demasiado alto. El precio de hacer justicia era para crear injusticia.
Gobernar los reinos del mundo con poder y con gran fuerza sin duda traería consigo cambios pero no necesariamente cambios para el bien. Jesús podría haber hecho que todos hicieran "lo debido," pero aún Jesús no puede forzarnos a amarnos los unos a los otros. Como el Reverendo Casey nos dijo, "La cosa no es en que tengamos razón pero reside en amar." Jesús podría haber gobernado al mundo y haber sido un Mesías como David había sido un Mesías y ese es el problema con que estamos siendo encarados hoy día.
La pregunta nunca fue, "¿Es Jesús el Mesías?" Esa no fue la pregunta para el tentador a quien llamamos Satanás y no es la pregunta para nosotros. Sabemos que Jesús es el Mesías lo mismo que lo sabían los escritores de Los Evangelios. La pregunta es "¿Qué tipo de Mesías va a ser Jesús?"
Es la misma pregunta para nosotros. No tenemos que preguntarnos si tenemos fe. Por lo mismo, los judíos no tienen que preguntarse si son judíos, los musulmanes no tienen que preguntarse si son musulmanes y los cristianos no tienen que preguntarse si son cristianos. Sin embargo, todos nos tenemos que preguntarnos, "¿Qué tipo de judío o de cristiano o de musulmán seré?"
A mi me parece que ésa es la pregunta que es realmente difícil. Siento mucha pena por esas personas que todavía no encuentran el camino a Dios, aquellos que aún estén haciéndose preguntas que sólo pueden ser contestadas con la fe pero que están fuera del area de la respuesta porque han escogido negar que la fe tenga un lugar en el mundo. Quizás sus preguntas los lleve a la fe. Una vez que encontramos aunque sea un poquito de fe, debemos responder a la tarea de encontrar la esencia de esa fe.
¿Es Dios un Dios que nos da miedo o un Dios en quien podemos confiar? Aunque es posible tenerle miedo a Dios en el sentido de sentir respeto por crearnos a nosotros y al universo, aunque es posible sentir un sentimiento de sobrecogimiento y de estar maravillados por la magnificencia y la poderosa presencia de Dios y saber que somos nada sin él, es posible saber que ése mismo Dios desea lo mejor para nosotros aunque el precio sea muy subido. Si Dios quisiera que nosotros sólamente le temiéramos, desearía lo mejor para él a un gran costo para nosotros.
Jesús escogió el tipo de Mesías que iba a ser ese día en el desierto. Nosotros tenemos que escoger que tipo de cristianos seremos mientras consideramos como responder a nuestras propias tentaciones. Al igual que Jesús, las tentaciones pueden hacernos pensar que en realidad nos traen nada más que el bien. Si controlo la vida de esta persona puedo hacer mejores selecciones para ella y por lo tanto, la vida mejor para todos nosotros. Déjenme presentarles esta situación de una manera bastante común.
Osama bin Laden y sus compatriotas creían que estaban trabajando para hacer un bien y que sus medios eran justificados por el buen resultado final. La mayoría de nosotros ni siquiera puede empezar a entender como podían estar tan equivocados. ¿Cómo puede alguien creer que algo bueno puede salir al destruír la vida de tanta gente inocente? Sin embargo, somos acusados junto a nuestros aliados de atrocidades similares, aunque de menor magnitud. Algunos de nuestros líderes han usado la misma retórica que fue usada por nuestros enemigos para tratar de destruírnos y simplemente cambian las caras y los nombres de quienes son " los malvados" y quienes son "los buenos"pero han olvidado preguntarse que significa ser bueno.
Estas son preguntas difíciles y tengo que admitirles que no tengo ninguna solución fácil. Sé que tenemos que continuar si es que tenemos un rol de liderazgo en el mundo pero "¿Qué tipo de líder vamos a ser?"
También sé que no podemos empezar a contestar esa pregunta hasta que nosotros los cristianos o los musulmanes o los judíos hayamos contestado lo que significa ser un cristiano, un musulmán o un judío. Y seguramente que contestaremos de manera diferente. Cristo nos guía a contestar de una manera que no es siempre fácil. Cristo nos guía a que miremos más lejos que el bien inmediato y que reconciliemos lo inmediato con lo eterno. Jesús podría haber sido un magnífico Mesías tal cual lo fue David pero no habría sido el Mesías que Dios quería que fuese. No habría sido la Palabra Hecha Carne de Dios.
De la misma manera no tengo que preguntarme si soy padre Yo sé la respuesta. Lo que tengo que preguntar es "¿Qué tipo de padre voy a ser?"
¿Voy a ser el tipo de padre que quiere que sus niños estén siempre a salvo, por lo que no permite que jueguen afuera con otros niños? No quiero ser ese tipo de padre. Quiero que mis hijos crezcan, confien y sean personas que ayudan a otros en esta vida. ¿Quiero proteger a mis niños de gente peligrosa en esta comunidad tanto como en este país y en el mundo entero? Por supuesto que sí. ¿Quiere éso decir que tenemos que encontrar una manera de poner un freno y parar a la gente que quiere hacernos mal ¿Podríamos tratar de cerrar nuestro mundo pero éso sería lo mismo de no dejar que mis niñas no puedan salir y jugar en el parque, por lo que no es una respuesta muy atrayente. Si vivimos en el mundo tenemos que lidear con todas las personas del mundo, si ellas están dentro de la comunidad, o alrededor del globo terraquio. No hay respuestas fáciles. De éso es lo que trata la lección de hoy en ambos Génesis y Mateo. Hay preguntas difíciles como "¿Qué tipo de Mesías Jesús escogió ser?" y por lo tanto "¿Qué tipo de cristianos hemos sido llamados a ser?"
Lo que si sabemos es que tenemos un ejemplo a seguir. Jesús nos muestra que la manera de luchar contra la tentación es recordar quienes somos y a quien pertenecemos. Somos los hijos bienamados de Dios. Los herederos de Dios para proclamar las Buenas Nuevas de la libertad a los captivos y del alimento para los hambrientos. "¿Qué tipo de Mesías Jesús prefirió ser? El tipo que sabía del amor de su Padre para conquistar el pecado y la muerte. Y entonces, él se fue a morir en la cruz. ¿Qué tipo de cristiano prefiero ser? +