Para el tercer domingo de Epifanía

Sermón del Rev Dayle Casey

Epifanía terce - A

En Chapel of Our Saviour

Amos 3:1-8

Colorado Springs, Colorado

1 Corintios 1:1-9

27 de enero del 2002

Mateo 4:12-23

 

Cuando Jesús empezó su ministerio, él decidió no hacerlo por si solo pero escogió a otras personas para ayudarlo. Y, ¡ahí es donde empezó el problema!

Síganme, les dijo Jesús a unas personas quienes estaban pescando y los haré pescadores de hombres. O como se diría en nuestros tiempos, para estar diciendo las cosas desde un punto de vista políticamente correcto, pescadores de gente.

Quizás cuando Jesús era un niño, Jesús era como todos los otros niños quienes querían trabajar con adultos cuando fueran grandes. De todas maneras, cuando lo encontramos en el Mar de Galilea esta mañana, lo oímos invitando a gente común y corriente, pescadores, para que vengan con él a compartir su vida, trabajo y destino.

Si yo fuera el Hijo de Dios, no lo habría hecho de esa manera. Si fuera el Hijo de Dios, creo que sería mucho más fácil de arreglar el mundo por mi mismo. Después de todo, como el Hijo de Dios, tendría todas las credenciales necesarias, el correcto abolengo. Y, como el Hijo de Dios tendría el poder. No tendría que depender de comités o del gobierno de la iglesia o de pescadores, todos los que tienen su propio punto de vista y los que me echarían a perder todo, con sus ideas en conflicto con las mías… que es exactamente lo que ocurrió más tarde en la iglesia de Corintios, donde algunas de las personas de la parroquia dijeron que ellos eran de Apolo y otras de Cefas y aún otros que eran de Pablo y aun otros que eran de Cristo y probablemente ni dos de ellos se podían poner de acuerdo ni siquiera en que tipo de roscas habría que tener para la próxima reunión.

Me imagino que las personas de Corintios eran bien parecidas a nosotros. Todos tenían sus propias ideas de como debía ser la iglesia. Algunos pensaban que los cristianos podían comer carne sacrificada a los ídolos. Otros argumentaban que no. Algunos creían que la verdadera ceremonia debería incluír hablar en lenguas. Otros, como Pablo insistían que hablar en lenguas debería ser bien controlado. Algunos pensaban que las mujeres podían asistir a la iglesia sin velo; otros pensaban que las mujeres deberían estar cubiertas y calladas.. Algunos pensaban que la llibertad cristiana incluía licencia sexual; otros pensaban que toda actividad sexual tenía que ser controlada cuidadosamente con límites específicos.

Por lo tanto, estaban divididos. Yo estoy con Pablo, decían algunos. Y otros clamaban que estaban con Apolo, Cefas, Cristo, como si Cristo pudiera ser dividido en partes. Todo ésto, debe haber hecho que Pablo se tirase los pelos en frustración, recordando con pena, las palabras de que oímos recién la semana pasada cuando se lamentaba que aunque Dios lo había llamado desde el vientre materno a ser el profeta de Dios, él había fracasado y había trabajado en vano.

Puedo escuchar la angustia de Pablo. ¿Se puede dividir a Cristo? ¿Fue Pablo quien fue cricificado por tí? ¿Fuiste bautizado en el nombre de Pablo o de Cefas? Si éso es lo que piensas entonces yo, al igual que Isaías he trabajado en vano, sin ningún fin.

Bueno, hoy día hemos avanzado en algunas de las cosas que dividían la Iglesia en los días de Pablo. Hemos resuelto el problema de comer carne sacrificada a ídolos. Pero sexo, hablando en lenguas, y las mujeres pudiendo hablar, son todavía areas candentes en algunos círculos. Y donde vayamos, continuamos oyendo lo mismo con respecto a que yo quiero que la iglesia me llene, una iglesia que me enseñe los Diez Mandamientos, quiero una iglesia que tenga buena música, quiero una iglesia que sea fuerte en ayuda externa a la comunidad y una iglesia que sea fuerte en la evangelización y creo que la parroquia debería enfocar su presupuesto más en ésto que en aquello y vice versa, todo lo cual es la culpa de Jesús porque no se puso sus medias de Superman y arregló el mundo solo y de un tiro. En vez de éso, escogió trabajar con personas.

No hay muchos pastores tan fuertes y resistentes como Pablo. Muchos tiran la esponja porque experimentan un sentido de fracaso al igual que sintió Isaías y la frustración esperimentada por Pablo. Lo mismo que hacen muchos profesores, padres y otros en diferentes areas de la vida.

William Willimon nos ofrece una ilustración del por qué ésa es la verdad. Nos cuenta de una mujer que asistía a una de sus congregaciones anteriores, la cual era alcohólica y de que al igual que él, la congregación había trabajado por años con ella, tratando de ayudarla para que dejara su adicción y cómo por fin ella había dado el primer paso en esa dirección. La iglesia se organizó. Las clases del domingo se las arreglaron para mandar comida a la familia mientras ella estaba en tratamiento lejos del hogar. Tres personas muy generosas de la iglesia donaron casi hasta el último centavo para el tratamiento. Y por dos o tres meses después de su vuelta, su mejoría parecía milagrosa.

Pero entonces dejó de ir a AA y el próximo mes se puso a beber nuevamente. Si se puede comparar, parecía peor que antes. La frustración y el esfuerzo en vano se hizo sentir en todos ellos, el sentimiento de que habían gastado su tiempo y energía en nada. No había habido tiempo ni para tomarse una cerveza, como dicen algunos comerciales. No había habido tiempo para tomar un paso atrás y decir " Listo, el trabajo ha sido terminado; la casa ha sido pintada. Esperemos que la pintura se seque mientras nos tomamos una cerveza."

Los diplomáticos deben de sentir muchas veces la misma frustración y el esfuerzo en vano cuando después de meses o años de negociaciones para obtener un pacto entre naciones hostiles todo se derrumba y empiezan nuevamente a confrontarse. Los profesores también, cuando después de años de trabajo intenso de inculcar el amor por los libros y por el desarrollo de la mente todo se acaba con el examen final.

Tales frustraciones son las que hacen que un pastor se pase un día a la semana arreglando cortadoras de césped, de acuerdo a algo que leí. No es porque necesite dinero extra o porque no tenga suficiente que hacer pero porque según él " da gusto que algo trabaje como debe." Aunque no pueda ayudar a nadie o hacer algo en la iglesia" nos dice " por lo menos puedo arreglar una cortadora de césped."

Parte del problema, por supuesto, son nuestras expectativas. Isaías comprendió que su vocación no era nada menos que la de ser el agente a través del cual el mismísimo Dios Todopoderoso ganaría su gloria. Para Pablo, la Iglesia, en Corintios o adonde fuera, no era una colección de grupos con su propia agenda, pero el Cuerpo de Cristo, una comunidad unida por amor, un cuerpo inspirado por un Espíritu con una mente y un propósito.

Los profesores quieren ser más que simples máquinas de dar notas; ellos son llamados a guiar a sus estudiantes a sentir una pasión por aprender. La vocación de los médicos y de las enfermeras y de los terapistas no es sólo dispensar píldoras pero restablecer la salud. El objetivo principal de Habitat for Humanity (Viviendas para la Humanidad) no consiste en construir tres o cuatro casas este año pero eliminar la pobreza de viviendas en el mundo. La vocación de los padres no es sólo "engendrar" hijos hasta que éstos lleguen a la mayoría de edad para que ya no sean responsables por ellos pero para crear familias que se aman y cuidan uno del otro y del mundo. Los diplomáticos buscan traer paz en las tierras donde no ha existido la paz por siglos, si es que ha existido alguna vez. La misión de la Iglesia no es nada menos que la reconciliación del grupo de Cefas, con el grupo de Apolo y con todos los grupos y la reconciliación de todos ellos con Dios.

Hay grandes expectativas, expectativas divinas. Por lo tanto, cuando no las cumplimos día tras día y año tras año, no es una sorpresa que nos sintamos descorazonados y frustrados aún cayendo en la desesperación y decir con el profeta " He fallado. Todo ha sido en vano. He trabajado en vano, he gastado mi energía por nada."

Gracias a Dios para nosotros tanto como para Isaías y Pablo que existe la gracia. Hay una gracia que es la salvación: No depende de nosotros sino que de Dios. "He fallado "continua el profeta diciendo "sin embargo mi causa está con el Señor y mi recompensa está con mi Dios."

Fue Dios el que llamó a Isaías a trabajar. Fue Dios el que llamó a Pablo y a tí y a mí. El trabajo es de Dios, no de Isaías, no de Pablo, no de tí ni de mí. Para todos nosotros que entendemos que nuestro trabajo o nuestro ministerio es una vocación, es Dios quien nos ha llamado ha hacerlo.

En cada caso donde las expectativas son grandes, aún divinas, como los que ya he mencionado y muchos otros más, el trabajo es de Dios, no nuestro. Sea éste sanar o reconciliar o dar justicia o amar o crecer personalmente es el objetivo, por lo tanto el trabajo es de Dios, no nuestro. En asustos como éstos, nosotros, como Isaías y Pablo, somos llamados para ser los agentes de Dios, llamados a plantar, a sembrar la semilla, a regar. Quizás nunca veamos la cosecha.

Pero, por otro lado, quizás la veamos. Willimon nos cuenta de una familia en su parroquia donde el trabajó, quien le dijo cuando casi recién había llegado a servir allí que no les gustaba. (Puedo entender éso.) Y por todo el tiempo que estuvo en esa parroquia, esa familia asistió a la iglesia esporádicamente y estaban constantemente tirando al suelo y frustrando todos los planes de la iglesia. Todo lo que podía decirnos Willimon es que todos los esfuerzos de él para establecer una relación con ellos fue en vano.

Pero años más tarde, cuando estaba dando un sermón en algún lugar, Willimon se quedó atónito al ver a aquella familia sentada al frente, en la primera hilera. Y al llegar la tarde, se sintió más atónito que nunca cuando ellos vinieron hacia él y le dieron un abrazo y le pidieron si se tomaría una taza de café con ellos. " No tenemos palabras para agradecerle" dijo ella. ¿Agradecerme? Pero, ¿por qué? preguntó Willimon. " Le debemos la vida de nuestro hijo a Ud. Ud. no se separó de él durante los momentos difíciles. No nos agradó cuando Ud. nos enfrentó con respecto a él. Nos enfurecimos en ese entonces. Pero después vinimos a percibir la verdad de lo que nos había dicho y las cosas van muy bien ahora. Gracias."

"Por supuesto que no fui yo," agregó Willimon. "Yo sembré y cultivé un poco pero Dios hizo que todo se arreglara. Mi causa era la causa de Dios y cualquier recompensa estaba en Dios."

Apuesto a que algunos de Uds. han tenido experiencias similares, quizás con antiguos estudiantes o pacientes o clientes, quizás con amigos o quizás aún con uno de sus propios hijos cuando años más tarde tal vez, se encuentran con uno de ellos y éste les cuenta lo importante que fue algo que les dijimos o hicimos por la persona, algo que ni siquiera recuerdas.

Generalmente esa es la manera que ocurre con la vocación, con el trabajo que uno es llamado a hacer por Dios. Como dice Pablo, nosotros plantamos la semilla y la regamos pero la cosecha no ocurre hasta mucho tiempo después cuando ya no estamos.

No somos la mejor medida de nuestra propia importancias, o éxito, Dios es. Isaías lo sabía. Es por éso que sus frustraciones y su sentido de pérdida personal podía ser superada por la esperanza y es por éso que un corto tiempo después de expresar su desaliento podía escribir estas famosas palabras:

"Mis pensamientos no son tus pensamientos,

no son tus maneras las mías,"

dice el Señor.

"Así como el cielo está más alto que el mar,

así están mis modos más altos que los tuyos

y mis pensamientos sobre los tuyos."

"Así como la lluvia y la nieve vienen del cielo

y no se regresan hasta haber regado la tierra,

produciendo semillas para plantar y pan para comer,

así ocurre con la palabra que sale de mi boca;

no volverá a mi vacía

pero hará posible el propósito por el cual la mandé."

 

Y así fue como Isaías fue permitido ver el propósito y el trabajo para el cual había sido llamado y enviado por Dios para ser logrado sin fallar. Pero en el tiempo de Dios, no en el nuestro. El justo acto, la palabra de amor y de fe o de esperanza, una vez plantada, saliendo de Dios, siempre da frutos.

Y es por éso que Pablo continua predicando el evangelio a través de su epístola a los Corintios y más allá; "No es acerca de nosotros" nos recuerda. Es lo que Dios quiere. Cristo no está dividido. Es sólo un cuerpo, un cuerpo que vive con el Espíritu, personas unidas las unas a las otras por el amor, personas con una manera de pensar y con una convicción. Cristo murió en la Cruz por tí para que ésto pudiera ser verdadero, verdadero en el hecho tanto como en la vocación. Entonces, ¿Qué vas a hacer al respecto?

Martin Luther King, Jr., el profeta de Dios en nuestra propia tierra que fue honrado esta semana, comparte la seguridad de Isaías y de Pablo. Aún en el medio de uno de los más sangrientos eventos del siglo en la historia, en el medio de las luchas y las frustraciones de su profético ministerio de los años 50 y 60, King pudo expresar la esperanza del profeta " Estoy convencido" dijo "que triunfaremos. Estoy convencido que triunfaremos porque el acto moral del universo es grande pero se dobla por la justicia. Triunfaremos porque Carlyle tiene razón cuando dice ‘No hay ninguna mentira que puede vivir para siempre.’ Triunfaremos porque James Russell Lowell tiene razón cuando dice " La verdad está eternamente en la balanza, siempre equivocada en el trono, sin embargo, la balanza se balancea al futuro."

En la película All Rivers Run to the Sea (Todos los ríos corren al mar), Elie Wiesel nos cuenta de su niñez en Rumania. Nos cuenta de su devoción por su madre cuando tenía ocho o nueve años. Y nos cuenta sobre su miedo y admiración y amor por su padre: "los sábados" nos dice, "era el único día que lo pasaba con él. En Sighet, la celebración empezaba los viernes por la tarde. Las tiendas cerraban mucho antes de que cayera el sol…Después del baño ritual, caminábamos al servicio, vestidos como correspondía. A veces mi padre me llevaba de la mano, como para protegerme, mientras pasábamos cerca del cuartel de policía o de la prisión número uno que quedaba en la manzana principal (donde los judíos eran azotados frecuentemente el día de la Nochebuena). Me gustaba cuando lo hacía y me encanta recordarlo ahora. Me hacía sentir seguro, contento. Tomado a mi, (mi padre) me pertenecía.

Y Wiesel continua contándonos todo lo que su padre y su madre y sus profesores y rabinos le habían enseñado sobre el Tora cuando era pequeño y como el mesías vendría sin duda alguna a salvar a su gente.

Era tan entendible entonces cuando cinco o seis años más tarde en 1945, cuando Elie tenía 16 años, era tan entendible, que ambos Elie y su padre sintieran sólamente desesperación cuando su padre, agonizando en Buchenwald clamara para que Elie viniera a estar con él y Elie oyendo los gritos de su padre no era permitido por sus captores de ir donde moría su padre – es tan entendible que en ese momento ellos sintieran que " todo era en vano y sin razón."

Pero no fue en vano. El padre de Elie no fue la mejor medida de su propio significado ese día en Buchenwald. Ni lo fue Elie. De ese horror inexplicable y de esa aparente falta de esperanza de Auschwitz and Buchenwlad, Elie Wiesel sobrevivió, llamado por Dios, fue enviado – en duelo por su padre, nos dice aún hoy – pero enviado para transmitir la palabra de Dios, para dar palabras sobre el recuerdo y la esperanza del mundo, palabras en recuerdo y en esperanza sólamente emparejadas por pocos, si es que hay alguien así, en nuestra vida.

El arco moral del mundo es grande pero se dobla hacia la justicia.

Isaías plantó la semilla de la justicia y de la esperanza. San Pablo plantó la semilla de la esperanza y de la gracia. Y porque, como Isaías y Pablo y Elie Wiesel y Martin Luther King, también somos llamados a ese ministerio, haremos lo mismo.

Pero en esta vocación, no somos la mejor medida de nuestra propio significado o efectividad o fidelidad, Dios es. Y la cosecha, no como plantar y regar, viene en el tiempo de Dios, no en el nuestro.

La verdad está sobre la balanza. Lo equivocado puede estar en el trono. Ciertamente lo ha ocupado muchas veces, desde los tiempos de Isaías y en los tiempos de Poncio Pilatos y en los tiempos de Auschwitz y Buchenwald y en los tiempos de Martin Luther King,Jr.

Pero la balanza se balancea al futuro.

En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.