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Sermón del Rev Michael Richardson |
Epifanía #2 - A |
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En Chapel of Our Saviour |
Isaías 49:1-7 |
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Colorado Springs, Colorado |
Salmo 40:1-10 |
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20 de enero del 2002 |
1 Corintios 1:1-9 Juan 1:29-41 |
Dios nos llama. Le respondemos o no le respondemos. Hoy día bautizamos a una niña, una niña quien todavía no puede responder por si misma y es por eso que respondemos por ella. Todos nosotros, sus padres, sus abuelos, sus tíos, sus padrinos y sus hermanos, de su nueva familia cristiana, esta congregación, responderemos hoy y en el futuro para darle la bienvenida a la camaradería que se nos ha dado a través de Cristo Jesús. Le responderemos a ella con amor porque ésa es la respuesta que nos enseñó Jesús. Le responderemos con amor porque el amor es la respuesta del bautismo.
Dios nos llama y le podemos responder o no. Ya tenemos todo lo que necesitamos para hacer posible el llamado. No nos hace falta "ningún regalo espiritual" como hemos podido apreciar al oír Corintios 1 pero tenemos una abundancia de regalos espirituales para ayudarnos con nuestra respuesta. Tenemos el regalo de la enseñanza, el que es llevado a cabo, de una manera magistral, todos los domingos por nuestros profesores de la Escuela Dominical, voluntarios en el Ministerio de los Jóvenes y personas quienes dan su tiempo para nuestro beneficio catequístico. Tenemos el regalo de saber escuchar, el cual no sólo es una función clerical pero que también es llevado a cabo por los Ministros de la Eucaristía fuera de la iglesia y por los Ministros de San Esteban. Tenemos los regalos de encorazonar y apoyar el cual es hecho posible por todas las muchas personas buenas que hay en este lugar.
Tenemos los regalos de martillar y de pintar y de limpiar y de cocinar; regalos de saber usar nuestros recursos y de organizar los trabajos; regalos de dar de comer al cuerpo tanto como al espíritu; regalos gloriosos de la música espiritual y los regalos de cantar canciones a los niños. Tenemos todos los regalos que necesitamos y sé que sólamente apenas he tocado la superficie de todos los regalos que tenemos en este lugar.
Pero podemos encontrar todos los regalos en el cosmos a nuestra disposición y no nos hará bien ni a nosotros ni a nadie si sólamente nos quedamos con las manos cruzadas sin hacer nada. Si no enseño lo que sé de Jesús, ¿De qué vale lo que sé? Si no alimento a la gente ¿De qué me vale saber cocinar? Si no trato de sanar a la gente ¿De qué me vale ser un curandero de primera categoría?
La respuesta es nuestra responsabilidad. Nadie puede hacerlo por nosotros. Por lo que ¿Cómo podemos responderle a Sofía hoy en su bautizo? Para decir la verdad, lo que estamos haciendo es simplemente darle la oportunidad de que sepa de algo que ya ocurrió. Si Sofía tuviera que hacer una respuesta intelectual a Dios afirmando Su amor y Su perdón, Su salvación o haciéndola una persona completa, para que ese amor fuera efectivo, entonces seguramente no podríamos ponernos en el medio de la transacción. Eso significa que no podríamos tratar de ser responsables o de responderle a ella, de la necesidad de entender a Dios. El amor de Dios sería entonces contingente y condicional a sus acciones y a su entendimiento. Ese no es el Dios que conocemos. No es la manera en la que actuamos como padres de nuestros hijos y estaríamos escandalizados ante Dios si actuara de esa manera que es una manera de actuar con menos amor y caridad del que nosotros damos. Imagínense lo que sería criar a un niño sin demostrarle amor.
Hace muchos años se hizo un experimento donde niños huérfanos no fueron tocado intensionalmente, o abrazados o que se les hablara excepto si era necesario desde el punto de vista físico de cambiar sus pañales y alimentarlos. Los bebés bajaron de peso y mostraron signos de mala nutrición, pese a que se les daba todo el alimento que necesitaban. Actualmente muchos murieron por falta de amor y de atención. Muchos de nosotros no podemos imaginar tratar a un bebé de esa manera. Por lo que, ¿cómo podemos imaginar que Dios nos va a tratar de una manera similar, necesitando que comprendamos Su amor antes de que nos dé su amor?
Cuando somos llamados por Dios a una vida en respuesta a Su amor lleno de gracia, es un llamado al amor que ya nos ha concedido cuando creados por Amor en la imagen del Amor, en órden a llevar ese amor a cada uno de nosotros. Juan declara que "Dios es amor." Si es así, entonces fuimos creados para estar en relación con Dios y con cada uno de nosotros y éso es lo que es el bautismo. El bautismo es el estar en relación, literalmente "adoptados como herederos" de la relación, de acuerdo al apóstol Pablo.
No hay respuesta que podamos dar, no hay regalo que podamos usar, que no necesite que nosotros demos por amor. Recuerden las hermosas palabras que Pablo usa un poco más tarde en la Epístola de los Corintios. Esta es la manera en que Eugene Patterson las traduce:
"Si hablo con elocuencia humana y en éctasis angelical pero no amo, no soy nada más que un crujiente y oxidado portón.
Si hablo con el poder de la Palabra de Dios, revelando todos sus misterios y clarificando todos los puntos y si tengo suficiente fe que le puedo decir a una montaña que se mueva y se mueve pero no tengo amor, soy un don nadie.
Si le doy todo lo que tengo a los pobres y aún voy a la hoguera para ser quemado como un mártir pero no tengo amor, no he llegado a ninguna parte. Por lo tanto, no importa lo que diga, lo que crea y lo que haga, estoy en bancarrota sin amor.
El amor nunca se da por vencido.
Al amor le importan más los demás que a si mismo.
El amor no quiere lo que no tiene.
El amor no anda pavoneándose.
No se cree macanudo.
No se fuerza en otros.
No es siempre "yo primero."
No pierde el control.
No mantiene una lista de los pecados de los otros.
No celebra cuando otros se arrastran.
Se alegra cuando florece la verdad.
Acepta cualquier cosa.
Confía en el Señor siempre.
Siempre busca por lo mejor.
Nunca mira hacia atrás, pero sigue adelante hasta el final.
El amor nunca muere. El mensaje inspirado se acabará algún día; hablando en lenguas terminará; el entendimiento llegará a su límite. Conocemos sólo una parte de la verdad y lo que decimos de Dios es siempre incompleto. Pero, ¡cuando lo Completo llegue, nuestro forma incompleta habrá terminado!
Pero por ahora, hasta que lo Completo llegue, tenemos tres cosas que hacer para llegar a esa consumación:
Tener confianza absoluta en Dios, esperar sin reserva, amar de una manera extravagante. Y la mejor de ésas tres es amar.
Nuestros pecados ya han sido perdonados. Y no porque hayamos hecho nada por merecerlo pero porque Dios los acepto y los destruyó. Esa es la elección de Dios, no de nosotros. Dios es el que ha sido herido por nuestros pecados, por no haber estaro en relación con El, por lo tanto Dios puede escoger la manera de responder de la manera que le parezca mejor. El escogió amarnos. De la misma manera que nosotros podemos responder a los eventos que nos hieren en nuestras vidas con furia o con resentimiento o con perdón y dejando de lado lo que ocurrió para que ese evento no tome control de nuestras vidas, así como Dios escogió amarnos en vez de tenernos rencor.
Jesús, el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. Amanos de todas maneras. De una manera extravagante. Eso era lo que proclamaba Juan el Bautista sobre la naturaleza de Jesús y la naturaleza de Dios. Que Dios envió a su único Cordero para ser sacrificado para mostrarnos que el amor es más importante que ninguna otra cosa, no porque sea una enseñanza racional pero simplemente porque Dios escoje que sea así. La respuesta de Dios al pecado es el amor. Es la elección de Dios. Todo lo que podemos hacer es aceptarlo y responder de la misma manera o de no hacerlo.
Dios escoje amarnos sin importarle lo que hagamos o pensemos o creamos. El nos amará si lo amamos o no, porque ésa es la esencia del amor. El amor es vulnerable y abierto y toma cualquier riesgo en órden de que ese amor nunca termine. El amor de Dios no tiene límites. Pero todavía tenemos la oportunidad de escoger si queremos responder a El o no.
Es increíble. Jesús tomó posesión de todos los pecados del mundo. ¡Ya se los llevó! No es como si se los fuera a llevar. Es que se llevó con El todos los pecados del mundo. No sólo de aquellos que creen o de aquellos que son justos pero el pecado de la creación. Ahora podemos escoger si queremos o no que lo haga. Dios nos dejará que los tengamos nosotros y los mantengamos nosotros por toda una eternidad, si éso es lo que queremos. Ese es el verdadero amor. De esa manera nos llama Dios. Esa manera es la manera como Dios nos llama a llevarlo a cabo. El Amor. Es por eso que respondemos con amor hoy día, en el bautizo de Sofía para compartir con ella en nuestra adopción de ser los herederos de Dios. Nos vamos hoy de aquí para seguir haciendo lo que tenemos que hacer, amarnos los unos a los otros. Y podemos escoger amar o no.
Quiero terminar con una parábola islámica sobre Jesús. Exactamente lo que oyeron, una historia islámica sobre Jesús. Hoy en día y en este momento necesitamos oír como nuestros hermanos del Islám entienden a Dios y esta historia nos da una idea que no es diferente a la nuestra. Por lo menos, no siempre.
Attar of Nishapur, un santo del Islám, contó esta historia sobre Jesús.
Un día, unos isrraelitas injuriaron a Jesús mientras él caminaba por su pueblo. Pero El les contestó bendiciéndoles y orando por ellos. Algunos le dijeron a Jesús " Bendijiste a esos hombres, ¿No sentiste odio hacia ellos? Y El les contestó "Sólo puedo gastar lo que llevo en mi bolsa."
La decisión de Jesús es la de llevar sólo amor en su cartera y de gastarla sin freno. Nosotros tenemos la decisión de llevar lo que queramos en nuestra cartera. La respuesta a Dios es nuestra responsabilidad. Nadie puede responder por nosotros. Pero podemos ayudarnos mutuamente los unos a los otros mientras nos acercamos a Sofía hoy y le sugerimos la respuesta del amor. +