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Sermón por el Rev Dayle Casey |
Epifanía #1 - A |
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En Chapel of Our Saviour |
Isaías 42:1-9 |
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Colorado Springs, Colorado |
Acto 10:34-38 |
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13 de enero del 2002 |
Mateo 3:13-17 |
Muchos de Uds. habrán gozado de la tira cómica de "Calvin y Hobbes." Uno de mis episodios favoritos es el que encontraba a Calvin en la escuela, donde la profesora de Calvin, la señorita Wormwoodles decía a sus estudiantes: "Si ninguno de Uds. tiene alguna pregunta, pasaremos al siguiente capítulo." Calvin, que tenía sólamente seis años, levantó la mano y le dijo "Yo tengo una pregunta." ¡Qué bueno, hazla!" Calvin le preguntó "¿Cuál es la razón de la existencia humana?" La señorita Wormwood le contestó"Me referíaa preguntas sobre el capítulo recién estudiado." "O" dijo Calvin murmurando entre dientes hacia su libro, "en realidad me gustaría resolver este punto antes de seguir perdiendo mi energía en todo ésto."
El bautismo de Jesús es la respuesta que Dios nos da a la pregunta de Calvin. La pregunta de Calvin es la pregunta de la vocación. ¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Cuál es la razón de la vida? ¿Qué es lo que voy a ser y hacer en esta experiencia que llamamos la existencia humana? El bautismo de Jesús, la respuesta de Dios a la pregunta de Calvin nos viene en dos partes:
1. Tú eres el bienamado de Dios, bienamado tal cual eres, aunque no hayas hecho ni una cosa que pruebe que te lo mereces y,
2. Tú eres el enviado de Dios para compartircon el mundo el amor que Dios te ha dado.
Esa es la razón por la cual el bautismo nos confunde. Es sólamente después del bautismo que lapaloma desciende, sólamente después de las palabras de aceptación y amor de Dios por el que ha recibido el bautismo, que el Bienamado Hijo es llevado hasta el desierto para ser tentado y para que pelee la batalla contra el mundo, la carne y el demonio.
Pensamos que debería ser lo opuesto. Pensamos que Jesús debería haber luchado con la tentación y entonces, una vez que hubiera ganado al resistirlo, que Dios le habría dado su signo de aprobación. De esa manera lo hubiéramos escrito, si hubiéramos sido Dios.
Un amigo mío compara el órden bíblico de las cosas con la revelación de Budda: " Contándolo de una manera breve, la suya es la historia de un jóven príncipe quien se hace Budda después de una serie de grandes luchas en una serie de tentaciones del mundo, de la carne y del demonio y por último, una gran lucha con el proceso de la lucha en si, lo que llamamos la crisis de la edad mediana. Siendo capáz de sobrevivir y de rendirse a cada paso al deseo, el jóven príncipe llega finalmente a ser Budda en la realización de la paz completa y perfecta que es la posibilidad que se encuentra al final de tal tarea."
"Pienso que vivimos la mayor parte de nuestras vidas en el diseño budista" agrega mi amigo "no en el cristiano."
El tiene la razón ¿no? Con la visión de que la vida ideal es tal cual se presenta en un panfleto de la Cámara de Comercio viviendo en el Barrio Alto, con la visión de una casa que tiene por lo menos 3 garages y otro para el bote, luchamos por esa vida ideal que vemos en los avisos comerciales del Broadmoor y por la aprobación que ésto trae. O luchamos como Babe Paley, la esposa del fundador de CBS (cadena de televisión) nos dice que luchó. En su lujoso departamento de un piso completo en Manhattan, envuelta en su traje de Dior, Babe Paley admitió para nosotros que aún no había llegado a la meta. Se le ha oído decir que "No hay mujer que pueda ser suficientemente rica o suficientemente delgada."
"Por lo tanto, al igual que Babe Paley, cuando los doce días de la Navidad han pasado hacemos las resoluciones del Nuevo Año para hacer más de ésto y menos de aquello y mejor en todo," por lo que nuestras vidas, nuestras esperanzas, podrán algún día ser el ideal de nuestras visiones para que de ese modo podamos recibir el sello de la aceptación.
Hace unos años, se hizo un estudio en el lugar donde residía mi amigo, un estudio sobre los problemas o inquietudes que hacen que la gente venga a ver a su ministro o sacerdote. Lo que se encontraba a la cabeza eran los conflictos matrimoniales y el divorcio, seguidos por el stress, el alcoholismo y las drogas, problemas con los adolecentes y los niños y problemas en el trabajo. Puesto de otra manera, las personas venían a ver a su párroco cuando las resoluciones del Año Nuevo no eran suficiente, cuando la lucha contra el estilo de vida del Broadmoor -- casas perfectas, matrimonios felices, carreras exitosas, niños bien portados -- eran demasiado. Ellos venían para recibir ayuda, cosa que, todo volvieraa ser perfecto nuevamente.
Mi amigo nos informa que "en el final de la lista y sólamente mencionada por un clérigo habían dos puntos que no tenían nada que ver con nuestra abilidad de vivir con los conceptos ideales de la vida de acuerdo a la Cámara de Comercio y éstos eran: ' la sequedad del espíritu y ¿Quién soy yo?' (y la prioridad reflejada en los puntos del estudio), es consistente con el punto de vista de los budistas de que la vida es nada más que un problema y que tenemos que luchar por salir adelante, siempre buscando poder alcanzar los niveles más altos de tranquilidad y de paz hasta que lleguemos al último grado de perfección -- a un cielo donde las cosas siempre son iguales a como se nos son presentadas en el panfleto de la Cámarade Comercio. Somos tales consagrados budistas que estamos reducidos a los sacramentos del bautismo y de la confirmación como pasajes sociales de ritos en la niñez y en la adolecencia, que toman lugar mejor, como dijo la reina Victoria mientras revisaba la lista de candidatos para Arzobispo de Canterbury, para trabajos que incluya bautizar a los hijos de la realeza 'por hombresbien afeitados con imponente presencia y de semblante sobrio. En otras palabras, Juan el Bautista no necesita poner su solucitud.
Pero, como nos dice Mateo, el bautismo de Jesús ocurrió con otro propósito. Jesús vino a Galilea para ser bautizado por Juan para el perdón de los pecados. Y entonces, nos dice Mateo "tan pronto como El fue bautizado, salió del agua y en ese momento se abrió el cielo y se vió al Espíritu de Dios descendiendo en el símbolo de una paloma encendiéndolo con su luz y una voz del cielo que declaraba que era aceptado: 'este es mi Hijo, a quien amo. Con El, estoy muy a gusto.' "
Y entonces, sólamente después de haber recibido el sello de aprobación, sólamente después de la declaración celestial de aprobación y de amor, el Espíritu lo llevó hacia el desierto para luchar contra el mundo, la carne y el demonio.
Este es el primer mensaje de la Epifanía, la primera parte a la respuesta de Dios a la pregunta de Calvin, la primera manifestación de Dios al mundo donde vino a vivir, en la primera epifanía a la gente del mundo para quien Jesús mismo fue bautizado: Eres aprobado. Eres el bienamado de Dios, amado tal cual eres, antes de haber hecho nada para probar que te lo mereces. Dios está bien satisfecho contigo tal cual eres yno hay nada que tú puedas o no puedas hacer para cambiar ese hecho.
En el periódico de ayer, noté que el título del sermón de esta mañana de un pastor se titulaba "Las bendiciones que todos queremos." Mi punto es que la razón del bautismo de Jesús es que esas bendiciones ya las tenemos. Las bendiciones de Dios son exáctamente eso, un hecho. Es el punto central de la verdad acerca de Dios y del Hombre revelada en el bautismo de Jesús -- que hemos sido bendecidos por Dios, amados y aceptados por Dios, antes de haber hecho algo para tratar de probar de que lo merecemos. Nunca una mujer puede ser suficientemente rica o suficientemente delgada, suficientemente pobre o demasiado gorda, no tener una sonrisa suficientemente dulce o un semblante suficientemente ágrio, ni tampoco podemos los hombres tener suficientes garages o una dirección de casa de mala muerteo un carácter demasiado pesimista para hacer ningún tipo de diferencia a Dios. Ustedes son los bendecidos y amados por Dios. Y ésa es la verdad.
La gracia de Dios y su sello de aprobación, de acuerdo al punto de vista cristiano, precede la lucha de la vida. Tú eres el que ha sido aceptado y aprobado, tú eres el bienamado de Dios, tal cual eres. La paz de Dios, la herramienta que los seres humanos necesitan, en otras palabras, siempre han estado allí para nosotros como un regalo de El. No es algo que tenemos que ganarlo por nuestros propios medios. Y éso nos trae a la segunda parte de la respuesta de Dios a la pregunta de Calvin que encontramos en el bautismo de Jesús: compartir el bautismo de Jesús como tú y yo somos, como Jesús, que somos mandados por Dios a compartir el amor y la aprobación de Dios con un mundo derrotado.
"Y entonces, inmediatamente al salir del agua, el Espíritu lo llevó al desierto para ser tentado por el demonio."
Por lo tanto, aquí encontramos la segunda verdad de la Epifanía, la segunda parte a la respuesta de Dios a la pregunta de Calvin, la segunda verdad sobre Dios y sobre el Hombre revelada en el bautismo de Jesús -- que la vocación que encontramos en Jesús es sumergirse en el agua que es la vida, para darse por entero al mundo. Aún en medio del pecado, de la peste y de las contiendas, aún en el medio de los caos urbanos y en las violencias de la calle, aún en la discordancia del Congreso, aún en medio de lidear con la pobreza de espacio en la tierra, aún en medio de las drogas en las escuelas, del terrorismo y de los conflictos familiares en casa y en la guerra en el estranjero.
Fue sólamente después de que Dios aprobara que Jesús fue llevado al desierto para luchar con todas esas cosas y para caminar por el camino al Calvario en medio de todos. Y como aquellos que compartimos el bautismo de Jesús, la verdadera naturaleza de los hombres y de las mujeres, la vocación de los seres humanos, el punto esencial de la existencia humana, es ser como El -- para caminar el camino del Calvario, para dar, para cuidar, para sufrir por otros seres de este mundo, que Dios nos ha dado.
El bautismo es un sacramento para nosotros porque Jesús es un sacramento para nosotros. El bautismo es el signo sacramental de la forma de ser de Dios para nosotros y para el mundo. El bautismo de Jesús, como Jesús mismo, es un signo visible y externo de lo que significa la existencia humana, un signo externo y visiblede las bendiciones y de la aprobación y de la gracia de Dios eternamente hecha posible para el mundo y un signo externo y visible de la forma de vida a la que Dios nos llama, al igual que llamó a Jesús.
Veamos sipodemos clarificarlo con una historia.Es una historia verdadera, una historia que ocurrió en el siglo 19 a una congregación de personas y de su famoso predicador.
El 19 de septiembre, justo al comienzo de la Guerra Civíl, Henry Ward Beecher, se subió al púlpito de la iglesia de Plymounth en Brooklyn. En el púlpito con él llevó a una joven esclava. Beecher la había traído consigo a Brooklyn con permiso del amo de ella que vivía en Washington, Distrito Federal.
Con la niña a su lado, Beecher desafió a su congregación a poner en práctica la fe sacada de las promesas del bautismo en Cristo. El desafió a aquellos quedecían que daban gracias por su redención por Cristo en la Cruz y que habían prometido trabajar por la libertad y la dignidad de todos los seres humanos y por la justicia en el mundo al dar $800 dólares que es lo que costaba para redimir a la niña. El los desafió para que ella pudiera salir de la esclavitud, de darle su libertad y la dignidad que ellos habían prometido llevar a cabo.
Recuerden que ésos eran $800 dólares durante la Guerra Civíl, una suma exorbitante. Lo que significaría en dólares del año 2002 en más de diez mil o de cientos de miles. No era sólamente cambio extra que llevamos en los bolsillos para regalarle a la iglesia para que ésta a su vez pueda pintar de nuevo las salas de clase de la escuela dominical pero un sacrificio genuino de comprar a la niña de su amo, en órden de que ella pudiese vivir una vida con libertad y dignidad.
Y lo hicieron. No trataron de escabullirse con quetenían que asistir a una reunión o de posponer una resolución hasta la próxima reunión del gobierno de la iglesia. ¡Lo hicieron allí, e inmediatamente; ellos se comprometieron con el dinero para darle su libertad!
Y 68 años más tarde, en 1928, la señora de James Hunt volvió a la iglesia de Plymounth nuevamente un domingo. Y nuevamente se subió al púlpito y se quedó en el mismo lugar donde se había quedado cuando todavía era una niña esclava. Y de una manera muy suave y llena de gracia, ella contó lo que le había ocurrido en ese día cuando ella había pensado que Dios estaba fuera de su alcance y como ella había oído la voz de Dios mismo en las palabras dichas por Henry Ward Beecher cuando le dijo "Hija mía, ahora ya eres libre."
¿Cuál es el punto de la existencia humana?
La Palabra de Dios expresada a través del profeta Isaías nos habla a tí y a mí tanto como a Jesús que nos dice "Aquí está mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien me deleito. He puesto en él mi espíritu para que traiga la justicia a todas las naciones... yo, el Señor, te llamé y te tomé de la mano para que seas instrumento de salvación; yo te formé, pues quiero que seas señal de mi pacto con el pueblo, luz de las naciones. Quiero que des vista a los ciegos y saques a los presos de la cárcel, del calabozo donde viven en la oscuridad."
El bautismo, el bautismo de Jesús y el de nosotros, es el sello de su aprobación y de su misión para nosotros: Han sido bendecidos, aceptados, aprobados, los bienamados de Dios, amados tal cual son, antes de que hicieran nada para probar que se lo merecen. Y con esas bendiciones y aceptación, eres mandado por Dios al desierto para compartir su amor con el mundo que te ha dado para que vivas.
¿Por qué es tan difícil para nosotros creer que esta epifanía del Bautismo de Jesús es la visión por la cual vivimos nuestras vidas?"¿Por qué vivimos siguiendo el diseño budista en vez del de la Bíblia?" pregunta mi amigo.
"Pienso que es," nos dice "porque tenermos miedo de reconocer que somos pecadores." Preferimos que el mundo nos vea como fracasos. El fracaso, para nuestra sociedad, puede ser corregido. Podemos seguir tratando y buscando el apruebo de la miserable sociedad en que vivimos aunque, al ganarla, seamos unos unos miserables perdedores. Por lo menos, es algo que podemos lograr nosotros mismos. Puedes hacer resoluciones para el Año Nuevo sobre fracasos. Y después de todo, ¿Qué tipo de Dios es ése que tira tu amor a todos indiscriminadamente antes de que hayas hecho algo para merecerlo? ¿No debería Dios por lo menos esperar por resoluciones de Año Nuevo y el esfuerzo de tratar de cumplirlas?
Pero, no puedes hacer resoluciones de Año Nuevo sobre el pecado. Eso es lo que es tan difícil para nosotros. Si un pecador fue aprobado, aceptado y amado, se logra sólamente con su gracia. Nadie puede salvarse a si mismo de sus pecados.
Y "Jesús vino a salvar a los pecadores," nos dicen las carteleras (por supuesto que no en el Barrio Alto; tranquilidad y buen gusto sólamente, tú lo sabes.) Pero aún en el Barrio Alto, Jesús vino a salvar pecadores. Y es el pecado , no nuestros fracasos lo que realmente significa la epifanía del bautismo de Jesús. Jesús vino para ser el signosacramental y como medio de gracia para nosotros: Tú eres el Bienamado de Dios; ahora anda y comparte ese amor en el mundo que Dios te ha proporcionado. Aún como pecadores y aún sin una tenida de Dior o un garage para un bote.
¿Cuál es la razón para la existencia humana? ¿Quién soy yo? ¿Qué es lo que voy a ser y a hacer? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Qué significa la vida para mí? La vocación no es una pregunta sólo para los jóvenes como Calvin. La vocación es una pregunta para todos nosotros sin tomar en cuenta la edad, o las circunstancias, sin tomar en cuenta los fracasos o los triunfos, sin considerarel pecado. La vocación es una pregunta significativa para los viejos así como para los que están pasando por crisis de la media edad tanto como lo es para la persona joven que va a la escuela.
El sacramento del bautismo de Jesús, el signo externo y visible que es la razón de nuestra existencia y el significado de nuestras vidas, el sello del amor de Dios por nosotros y para el mundo que encontramos en Jesús mientras se sumergía en el rio Jordán y después siguió al Espíritu al desierto, significa que el Espíritu de Dios está con aquellos que saben que son amados y que han entregado sus vidas al mundo de Dios y de su gente.
Y éso significa que la salvación y la redención están en la historia, no para escaparse de ella. Significa que la salvación y la redención existen en el doloroso lio y en el fracaso de nuestras vidas comunes y corrientes con otros, no en un escape de ellos. Significa que sin tomar en cuenta las circunstancias y el pecado nuestro bautismo y significacia consiste justamente en sumergirnos en el desiertosiguiéndolo a El, confiando y esperando y amando como El lo hizo.
En elnombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
* Para la comparación entre el budismo y los modelos de vida bíblicos y las historias de Babe Paley y la Reina Victoria, debo esta información a un sermón entregado por el Rev. John McCausland (8 de enero de 1984)