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Sermón del Rev Dayle Casey |
Navidad - Año Litúrgico B |
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En Chapel of Our Saviour |
Isaías 61:10 -- 62:3 |
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Colorado Springs, Colorado |
Gálatas 3:23-25; 4:4-7 |
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del 30 de diciembre del 2001 |
Juan 1:1-18 |
El día de Nochebuena escuchamos a Frederick Buechner recordarnos que los detalles sobre el nacimiento de Jesús de acuerdo a Lucas y a Mateo en realidad no son importantes. Si habían pastores allí en los campos cuidando a su rebaño durante la noche o si habían Reyes Magos que habían venido del este para traerle regalos de oro, incienso y mirra o si habían dos o tres ángeles o miles de ellos o si no había ninguno, todo eso, Buechner nos recuerda que no tiene nada que ver con el resultado. Todos estos detalles no son importantes, nos dice, porque lo que Lucas y Mateo están interesados es en lo que significa el nacimiento de Jesús, lo que el nacimiento de Jesús les significó a ellos. Lo que a ellos les interesa entregarnos es que el Niño Jesús y el Hombre en quien se convirtió se encontraba el poder de Dios para traer la luz a las tinieblas, [el poder] de hacernos completos, [el poder] de darnos un nuevo tipo de vida, a quien quisiera volverse a El en fe, como somos tú y yo.
En el evangelio de San Juan como en el de San Marcos no encontramos ninguna referencia sobre el nacimiento de Jesús. En vez de decirnos como nació Jesús, Juan se va a la esencia. Desde la primera frase Juan nos explica lo que significa el nacimiento, la vida y muerte de Jesús para él y para tí, para mí, y para el mundo.
"En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. El estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no han podido apagarla."
" Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; y aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no lo reconocieron. Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado."
" Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre."
Por supuesto que John escribió su explicación en griego no en inglés por lo que realmente dijo fue "En arche ein ho logos." De esa manera Juan lo expresó en griego. Y éso es muy significativo porque la palabra griega 'logos' se traduce al inglés como 'palabra' la que significa mucho más para los griegos que 'palabra' significa para los que hablamos inglés.
'Logos' significa algo así como el principio racional que sustenta toda realidad. 'Logos' es esa energía viva que hace que ocurra la vida. Es el poder que hace que el chispazo de la vida nazca como lo dirían en el lenguaje de la calle. 'Logos' es ese principio fundamental que hace la existencia posible, el Propósito o la Energía o la Luz la cual crea y sustenta la existencia y sin la cual la vida no es posible.
Es por eso que cuando Juan empieza su evangelio con ' en el principio ya existía logos y logos estaba con Dios y era Dios...y logos se hizo carne y existió entre nosotros,' él nos dice entonces que 'en el comienzo fue ese Principio o Propósito o Poder el que sustenta toda existencia; y que ese Principio o Propósito o Poder estaba en Dios y que ese Principio o Propósito o Poder era Dios....Y que ese Principio o Propósito o Poder es la base donde yace toda existencia y es lo que significa la vida, que se hizo hombre y habitó entre nosotros.
En otras palabras, el mero Propósito o Razón o Energía que hace que la vida sea y que mantiene la vida y que le da a la vida su significado--la Energía o Propósito o Razón de Dios para todo lo que existe y sin el cual la vida se degeneraría en la muerte-- se hizo carne y sangre en vivo en un momento particular, en los tiempos de Herodes y de Poncio Pilatos, en ese lugar especial, que es Nazaret, en Galilea, en una persona de veras, en la persona de Jesús.
Jesús de Nazaret, en otras palabras es el lenguaje escandaloso del cuerpo en el mundo nos dice Juan. Jesús es quien Dios es cuando Dios se hace de carne y hueso en el mundo. Jesús nos lo dice no solo en sus enseñanzas pero también en la manera en que vivió y murió, que hizo que la vida ocurriera cuando el mundo empezaba y que hace que la vida continue moviéndose y siguiendo.
De la manera en que El vivió y murió en este mundo, Jesús nos muestra el mero Propósito o Razón o Significado de Dios como es en el cielo. De la manera que El vivió y murió nos muestra que el Propósito o la Razón o el Significado es el sacrificio del amor. Al dar amor Dios que nos trajo a la existencia en el principio es para que Dios nos reparta lo que es El a nosotros y para que nosotros también compartamos lo que somos con El, es el mismo principio de dar amor el que nos mantiene vivos ahora por la misma razón. Compartiendo el amor de Dios con Dios y con los otros es el Propósito de la vida y lo que da significado a la vida. Es el Propósito y el Significado de la vida en el cielo porque es el Propósito y el Principio que ha existido en Dios desde un comienzo. Y es el Propósito y el Significado de todos los que viven, incluyendo tu vida y la mía, en este momento, nos dice Juan porque esa es la Razón y el Objetivo por el cual Dios se hizo carne y habitó entre nosotros.
Eso es lo que Juan dice que significa que " Dios ha amado tanto al mundo que dió a su único Hijo para que todos los que creen en El y lo siguen, no perezcan pero tengan la vida eterna porque Dios no mandó a su Significado y Objetivo de vida para ser encarnado en el mundo para condenar al mundo pero para mostrarle al mundo como vivir de acuerdo a su Objetivo y Significado, pues el que estaba con Dios al principio y quien es Dios al comienzo, ahora y por siempre en el tiempo, en Belén y en Nazaret en Galilea, así como lo está ahora.
Y éso es lo que Juan nos dice en su extraordinaria carta, que el Propósito de Dios de dar vida ha estado allí desde el principio, cuando no lo podíamos ver, pero ahora lo podemos ver con nuestros propios ojos y tocarlo con nuestras propias manos. Lo hemos visto en Jesús, quien nos ha mostrado, por la manera que vivió y murió que debemos amarnos los unos a los otros porque eso es lo que significa la vida. Amarnos los unos a los otros es lo que la vida es porque el amor es lo que es Dios y quien Dios ha sido desde un principio. Creando a personas capaces de amar a otros es la razón por la cual Dios nos creó y es el cómo y el por qué sigue manteniendo a este mundo. Porque cuando nos amamos los unos a los otros pasamos de la muerte a la vida, nos dice Juan; pero cuando no lo hacemos, nos mantenemos muertos, aunque todavía respiremos. Porque Dios es Amor y porque el amor nos viene de Dios y porque el amor es lo que hace que este mundo sea para el Objetivo y el Significado de Dios, su Propósito y su Significado para él mismo y su Propósito y Significado para nosotros.
Y sabemos ésto, nos dice Juan, porque con nuestros propios ojos podemos ver su Propósito y Significado de vivir entre nosotros, de amarnos y aún de morir entre nosotros porque su amor por nosotros era tan grande que él entregó su propia vida por nosotros, porque no hay nadie, ni siquiera Dios, quien tiene un amor tan grande que daría su vida por sus amigos.
Y esa es la razón por la cual Jesús entregó su vida por nosotros. Porque Jesús es la Energía creadora y amorosa de Dios que se hizo carne y sangre en este mundo. Y él entregó su vida por nosotros porque Dios nos amaba tanto que nos quiere con él también para saber su Propósito y Significado de la vida el que estuvo desde un comienzo con Dios y quien es Dios y quien es la Energía creadora de la existencia misma, un amor tan profundo y poderoso que creó vida de la muerte, que es lo que Dios ha hecho desde un principio y lo que Dios siempre hace.
Y esa es la revelación tan sorprendente del significado de la Navidad, de acuerdo a Juan. Son las nuevas tan sorprendentes que en realidad son aun mayor a las nuevas de la Resurrección, las nuevas de que Dios, con el mero Propósito Energía y Significado del universo y de la vida se ha encarnado en carne y sangre humana. Este es el evangelio de Juan, las Buenas Nuevas, las nuevas de que el Amor y el Significado de Dios es POR QUE Jesús nació en Belén, si habían diez millones de ángeles en ese momento allí o sólo su madre y su padre. Es el significado de la vida de Jesús y de su muerte. Es de donde Jesús vino y adonde va a ir. Y Juan sabe ésto, nos dice porque él lo vió ocurrir.
Estas son las Buenas Nuevas de Dios, de acuerdo a Juan y de acuerdo a los otros evangelistas. Y hacemos un día festivo de ésto y lo llamamos Navidad.
Lo hacemos un día festivo aquí en el tiempo, nos dice Meister Eckhart, el místico del siglo catorce, porque el eterno nacimiento que Dios Padre soportó y soporta cada día más en eternidad ahora ha nacido en el tiempo y la naturaleza humana. San Agustín nos dice que Su nacimiento siempre está ocurriendo. Pero si no ocurre en mí ¿cómo me va a ayudar? Lo que importa es que ocurra en mí. En este momento. Ahora. Aquí.
Es por eso que venimos aquí, esta mañana de Navidad a pedirle a Dios que nos impacte y ocurra en nosotros. Venimos a pedirle a Dios que nos haga su lenguaje in nuestros días. Venimos a pedirle a Dios que nos haga personas como Jesús para llevar consigos la creatividad y el amor mismo de Dios al mundo que nos rodea. Venimos a pedirle a Dios que cree vida en vez de muerte en nosotros. Venimos a pedirle a Dios que nos ayude a través de Nuestro Señor Resucitado a ser iglesia. No ir a la iglesia pero convertirnos en la iglesia, ser la iglesia. Convertirnos y ser el Cuerpo de Cristo, el cuerpo y el lenguaje de Dios para el mundo aquí, en nuestro tiempo.
Es por eso que cuando ofrezcamos pan y vino en el altar de Dios esta mañana, no le pedimos a Dios que entre en esos pedazos de pan y en el vino y que de una manera mágica los transforme en carne y sangre. Le pedimos por algo aún más misterioso, más importante y más profundo que éso. Le estamos pidiendo que traiga el nacimiento en nosotros -- en nuestra viva aunque mortal y agonizante carne -- a lo que él trajo a la vida, aunque mortal y por lo tanto carne que es la carne y la sangre de Jesús en Belén y en la cruz. Estamos pidiéndole a Dios que nos resurrecte para hacernos iglesia, la carne y la sangre del Cuerpo de Cristo en el mundo. Ahora, en este instante.
¿Cómo puedo hablar sobre este gran misterio? preguntó el oficiante en la Iglesia Ortodoja en los servicios vespertinos de Navidad. Y nos respondió: 'El que estaba sin carne se hizo carne. La Palabra fue puesta en un cuerpo. Lo invisible es visible. Aquel a quien ninguna mano puede tocar es tocado. Y aquel que no tiene comienzo ahora empieza a ser.'
En el nombre de Dios padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.