El segundo domingo de Adviento

El sermón del Rev. Dayle Casey

2 Adviento - A

Vicario de Chapel of Our Saviour

Isaías 11:1-10

Colorado Springs, Colorado

Romanos 15: 4-13

del 9 de diciembre del 2001

Mateo 3: 1-12

 

"De ese tronco que es Isaí, sale un retoño, un retoño brota de sus raíces...El no juzgará por la sola apariencia, ni dará su sentencia fundándose en rumores. Juzgará con justicia a los débiles y defenderá los derechos de los pobres del país...Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz, el leopardo y el cabrito descansarán juntos, el becerro y el el león crecerán uno al lado del otro y se dejarán guiar por un niño pequeño."

Este es el tipo de historia que la mamá y el papá podrían contarle a su hijo antes de que éste se duerma. La vaca se alimentará al lado del oso, sus hijos yacerán uno al lado del otro y el león comerá paja como el buey. El niño jugará cerca de la guarida de la cobra y el niñito pondrá sus manos en el nido de la víbora ya que el mundo estará lleno del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar. Y el niño los guiará.

Mientras cierras el libro y estás semi dormido tu hija pequeña te dice, "Papito, cuéntame otra vez como la vaca y el león se hacen amigos y toman una siesta juntos. El adulto la cuenta una y otra vez hasta que ya no lo soporta.

El Adviento es la estación de la poesía, la poesía que buscamos y que necesitamos mientras nos dormimos después de un día largo de vida que llamamos el mundo real.

Hace 60 años, en la tarde de un domingo, el 7 de diciembre de 1941 unos estudiantes de la Universidad de Duke dejaron la capilla de la universidad. Habían escuchado recitar el poema del profeta Isaías en la representación anual del Mesías de Handel. Habían escuchado nuevamente, el mensaje leído de Handel de las Buenas Nuevas en Isaías, "Para nosotros ha nacido el Niño Dios. Aleluya."

Uno de esos estudiantes recuerda ese día muy bien. Mientras se iban de la capilla, nos cuenta, se sorprendieron mucho al ver a otros estudiantes cerca de sus coches, escuchándo intensamente de sus radios las noticias del mundo real. Habían salido recién de la pura poesía de la Biblia y de la música de Handel a los gritos de la guerra.

Sus vidas nunca serían las mismas. Después de todo, ¿Cómo se puede igualar la poesía, aunque esa poesía sea de Isaías con la realidad? En el mismo instante en que el coro de la capilla había estado cantando que cada valle se rellenaría y que cada montaña se haría pequeña para permitir que la salvación de Dios llegara, ciudades en China, en Europa y en el norte de Africa eran destruídas totalmente dejando para que los reyes de Gog y Magod y la civilización volvieran a la nada. ¿Para que sirve la poesía cuando la comparamos al 11 de septiembre y a la guerra contra el terrorismo?

La poesía de Isaías es el verso en el desierto. La voz del que clama en el desierto..preparando el camino para la venida del Señor y fue también en el desierto que la palabra de Dios le llegó a Juan Bautista. Era la Palabra que vino a aquellos que vivían en la tierra lejos de Dios, lejos de su hogar. Cesar Tiberius había gobernado por quince años, Poncio Pilatos estaba haciendo el trabajo encargado por él, Herodes estaba complaciendo a Pilatos en Galilea y Juan estaba predicando en el valle del Jordán y en los alrededores de Judea y Jerusalem. Pero, habría sido mejor que lo hubiera hecho en las aguas de Babilonia donde se podría haber sentado y haber llorado con el salmista y con Isaías cientos de años atrás porque los sacerdotes de Judea todavía preferían a los reyes de Babilonia y de Roma al Rey de Reyes y los reyes y los generales y los ejercitos de este mundo todavía estaban en control.

Fue ahí, en el desierto, en el desierto que llamamos  la vida diaria que la palabra de esperanza le vino a Juan  en la poesía de Isaías: prepara el camino del Señor, otra vez. De ese tronco que es Isaí ...otra vez. El Señor vendrá nuevamente, otra vez. Para dejar libre a los cautivos, otra vez. El lobo vivirá con el cordero...otra vez. Y un niño los guiará...otra vez.

William Willimon dice que desde que es un adulto ha perdido su fe de niño en el mundo como está ahora, gracias a Dios, para recuperarla con su fe en la poesía y en las historias de esperanza que sabía cuando era niño.

La fe en el mundo como es, es lo que Chesterton llama la fe en el mundo del fatalismo científico (Ortodojo). Es la fe del determinismo, la fe que todo tiene que ser como ha sido y como siempre debe ser, la fe que la hoja verde en el árbol es verde porque no podría ser de otra manera, la fe de que la manzana del árbol que le cayó a Isaac Newton en la nariz ocurrió  porque eso es lo que tiene que hacer una manzana al caer si uno está sentado debajo de un árbol.

El determinismo cuando se aplica a la sociedad humana es la fe de que la pobreza es inevitable para algunos porque la riqueza crea más riqueza y que la cantidad de riqueza que existe es limitada y por lo tanto aquellos que son ricos deben seguir siendo ricos porque trabajan duro para lograrlo y que aquellos que son pobres son pobres porque deben de haber hecho algo malo para desagradar a Dios.

El determinismo es la fe de que debe de haber una guerra en Afganistán porque se cometieron actos terroristas en contra de los Estados Unidos y que estos actos de terrorismo contra los Estados Unidos ocurrieron debido a que los Estados Unidos tuvieron tropas en Arabia Saudita hace diez años y que los Estados Unidos trajeron tropas a Arabia Saudita porque Irac invadió Kuwait y que Irac invadió Kuwait porque.......Y este concepto del ojo por ojo no es más que el mismo ojo por ojo que se remonta a los tiempos cuando el rey de Gog le pegó primero al rey de Magog en el ojo y en realidad aún antes porque así es la vida. Los ojos que son golpeados tiene que golpear a otros ojos.

El determinismo es la fe en que el cabrito nunca se acostará al lado del leopardo porque, cuando hemos visto que tal cosa ocurra, que un cabrito se acueste al lado de un leopardo, lo que si hemos visto es lo que ocurre a la hora del almuerzo y no es el cabrito el que recibe algo para comer.

El determinismo como la teología es el tipo de fe que es comunicada mejor en prosa. Es la fe de la historia y de la lógica: ésta es la manera en que las cosas siempre han funcionado por lo tanto ésa es la manera en que seguirán funcionando.

Pero el lenguaje del Adviento es poesía precisamente porque el Adviento es una manera diferente de ver el mundo, un mundo que ninguna prosa podrá jamás describir. Es el mundo de la libertad y de la posibilidad, un mundo donde las cosas no tienen que ser como han sido hasta ahora simplemente porque siempre han sido así, un mundo donde las hojas en el árbol podrían  fácilmente ser doradas en vez de verdes, un mundo donde un ojo no necesita otro ojo, ni un diente un diente, un mundo donde el sol no tiene que salir nuevamente cada mañana porque tiene que hacerlo, ni donde la luna tiene que salir cada noche porque siempre ha sido así sino porque Dios les habla y les dice "Háganlo otra vez." Es un mundo en el cual el buey y el león y sus cachorros podrán acostarse uno al lado del otro y el niño los guiará, porque esa es la manera que Dios quiere que ocurra.

El Adviento nos habla de la libertad y de la novedad de las cosas por venir y usa el lenguaje poético porque el Adviento busca la manera de expresar la creencia bíblica de que la hoja es verde no porque tiene que ser verde sino porque Alguien quiere que así sea, de la misma manera  que el principe desea que La Bella Durmiente vuelva a la vida cuando él la bese.

El Adviento busca la manera de expresar la fe que cuando las cosas ocurran como ocurren, el sol saldrá cada mañana no porque tiene que hacerlo sino porque Alguien quiere que así sea. Y el almuerzo no siempre ocurrirá cuando el cabrito se acueste junto al leopardo y el becerro y el león y sus cachorros algún día yacerán en paz, uno al lado del otro porque Dios quiere que así sea. Y un niñito guiará aún a los reyes de Gog y de Magog porque éso es lo que quiere Dios que ocurra para nuestro mundo.

El mundo es más como un cuento de hadas de lo que creemos, nos dice Chesterton. Es más chiflado que racional. Un elefante con trompa es extraño pero si todos los elefantes tienen trompas entonces me parecen como una conspiración, nos dice.

La razón por la cual las cosas tienden a repetirse en la naturaleza una y otra vez, no significa necesariamente que la naturaleza sea siempre igual. Desde el punto de vista lógico es necesario que dos más dos sean cuatro pero no es lógicamente necesario que si siempre hemos visto que el sol salga en la mañana, el sol deba salir siempre en la mañana.

Quizás la repetición que ocurre en la naturaleza no sea una mera reocurrencia pero más bien una repetición como la que ocurre en el teatro. Quizás la repetición que ocurre en la naturaleza, como la repetición de la salida y la puesta del sol es más como la repetición agitada de un maestro de escuela diciéndonos una y otra vez la misma cosa, esperando que por fin lo entendamos. Quizás  las hojas y el césped son como una cierta señal como un tipo de banderilla verde rogando ser entendida, de la misma manera que las estrellas parpadean, esperando ser entendidas. Quizás, la salida del sol cada mañana es la manera en la que Alguien está tratando de hacernos entender la razón, es la manera en que Dios está tratando de llamar nuestra atención hacia El.

Quizás la simple repetición de la naturaleza no sea la señal de que la naturaleza esté muerta o que no tenga importancia pero muy por el contrario que sea la señal de que la vida tenga vitalidad y significado, sea la manera de que Nuestro Padre la esté recreando una y otra vez para nuestra satisfacción.

Los predicadores y los teólogos al igual que Faulkner, son poetas que han fallado. El nuestro es el lenguaje de la mente y de la lógica, no el lenguaje de los ojos. Pero el lenguaje del Adviento es el lenguaje de los ojos, el lenguaje de la  poesía. E Isaías es el poeta del Adviento porque él es el clarividente de la esperanza, y la poesía es el único lenguaje que puede hacer realidad su mensaje. Sólamente la poesía puede asegurarnos que la magia de la vida implica ser un mago quien está lleno de sorpresas y que la historia de la vida implica un cuentista quien cuando cuenta la historia otra vez, puede  terminarla de una manera nueva y sorprendente cada vez que así lo desee.

La poesía de Isaías es la manera en que el profeta nos está diciendo que cada día que pasa es tan predecible como el próximo y que no hay sorpresas posibles, que esa es la prisión, la prisión del mundo de las cosas como siempre han sido. Pero que Isaías rehusa ser cautivo de la prision de lo salvaje. En vez de eso, él escoje la libertad y la vida de la creación y de la recreación, la libertad de Dios, la cual sólamente puede ser expresada como se debe hacer, a través de la poesía.

La poesía de Isaías, de la prédica de Juan y de la música de Handel son lenguajes que liberan, lenguajes que nos ofrecen esperanza, una manera de salir del desierto de los políticos, de presentadores de noticias y de otros maestros de lenguaje prosaico y salvaje.

Todas las noches escuchamos el lenguaje de Washington y de la televisión, un lenguaje que crea una prosa seca, el lenguaje descriptivo de lo que ocurre hoy sólamente, en vez de la poesía del Adviento que evoca la posibilidad de lo que está por venir aunque sabemos que la poesía no será nunca una replica de los acontecimientos de la vida pero desde hace más de 2.600 años, Isaías hablaba el lenguaje de la esperanza: "De ese tronco que es Isaí sale un retoño".... el lobo vivirá con el cordero, el leopardo yacerá con el cabrito, el becerro y el león y sus cachorros yacerán juntos también y se dejarán guiar por un niño pequeño. Es la visión de un mundo donde las cosas pueden ser revertidas porque el Creador del mundo quiere revertirlas.

Es la visión de un mundo donde hay paz en vez de guerra, un mundo en el cual la gente que usualmente debora a otros, aprende a amar a los otros. Es, nos dice Isaías, la señal, el estandarte, el escudo de la esperanza para reunir a la gente para que sepan que Dios está activo y es grande, que el Cuentista terminará su historia de la manera que él quiere hacerlo, que Dios intenta  hacer prevalecer al mundo usando su gracia.

Es por eso que nos reunimos nuevamente en la iglesia este segundo domingo de Adviento y el Adviento nos señala el pesebre y la cruz. El Adviento nos señala la cruz porque nos lleva hacia el pesebre. Porque será un niño pequeño el que nos guiará. Nos señala el pesebre porque nos lleva hacia la cruz. Porque es el débil y el desamparado el que nos mostrará el camino hacia el futuro.

Nos juntamos en la iglesia durante el Adviento y oímos y cantamos la poesía. Y le rogamos a Dios que nos dé ojos para ver el Adviento (la venida) de Dios entre nosotros para que podamos ser parte de Su Reino por venir. No es una visión de lo que tenemos que hacer; es la visión de lo que Dios está haciendo. Y no nos pide que hagamos nada más que ver porque la visión del Adviento es nuestra esperanza y en esa esperanza está nuestra salvación.

En el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.