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El sermón del Rev. Michael Richardson |
de la Semana Litúrgica 30, del Año Litúrgico C |
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Vicario de Chapel of Our Saviour |
Isaías 2:1-5 |
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Colorado Springs, Colorado |
Romanos 13:8-14 |
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del 2 de diciembre del 2001 |
Mateo 24:37-44 Psalm 122 |
Los periodistas siempre andan buscando maneras de darnos las noticias, los hechos sobre las cosas que están ocurriendo hoy en el mundo y en la comunidad. Para hacerlo, generalmente, nos relatan los hechos en un órden muy particular. Probablemente Uds. recuerdan ese órden del "¿Quién?" "¿Qué?" "¿Cuándo?" "¿Dónde?" "¿Cómo?" y a veces también el "¿Por qué?" La pregunta de hoy no tiene que ver con el "¿Quién?" Ya sabemos como contestar esa pregunta, todos nosotros somos los quienes.
La pregunta para hoy no tiene que ver con el "¿Qué?" Por lo menos no todavía, no hasta que contestemos la pregunta principal de hoy.
La pregunta principal para hoy es "¿Cuándo?" Después de todo, este es el primer día del año nuevo en el calendario cristiano.
El primer domingo de Adviento es el principio de nuestro calendario litúrgico y el comienzo de nuestra espera en anticipación a la venida del Niño Dios. Como en todo comienzo tenemos la tendencia de enfocarnos en el tiempo cuando los acontecimientos ocurran.
Desde alrededor del siglo lV D.C. los cristianos han tomado el tiempo para prepararse o de estar listos para recibir al Señor. Una manera de prepararse es lo que ha ocurrido con una la ley de una región de España que dice que todos deben asistir a la iglesia desde el 17 de diciembre hasta el 6 de enero que es la Fiesta de Epifanía. La ley, también exije que los asistentes no asistan con pies descalzos.
Notarán algunos cambios en Chapel of Our Saviour durante este período del Adviento. El Rito l se usará en el servicio de las 10:30 AM donde oiremos respuestas muy interesantes en estas próximas cuatro semanas cuando el pastor diga "¡Qué el Señor esté con Uds.!" Cambiará un poco de semana en semana y de banco en banco pero será esencialmente "y también, ah, Espíritu." Claro está que en el primer servicio tendremos el Rito ll para la Estación de Adviento donde oiremos "¡Qué el Señor esté con Uds." y responderán "y con vuestro, tu."
Sin embargo, esos son cambios sin importancia, no cambios esenciales a nuestra fe o a nuestro ritual. De todas maneras, estos cambios hacen sentirnos desbalanciados y nos damos cuenta de lo que está pasando a nuestro alrededor. Las Oraciones para la Gente serán diferentes. En un servicio donde estamos acostumbrados a responder a las plegarias de la gente, la persona responsable de dichas plegarias hará solo las peticiones. Donde estamos acostumbrados a responder en la acción de gracias por la Eucaristía, habrá ahora una oración dicha por el pastor.
En el otro servicio ocurrirá lo contrario. Donde estamos acostumbrados a oír a sólamente una persona , estaremos dando más respuestas a la liturgia.
Hay otros cambios también. Las vestimentas del pastor y los adornos en el púlpito serán de diferente color. Serán azules durante el Adviento. Prenderemos una vela nueva en la guirnalda del Adviento cada domingo sin tocar la vela blanca hasta que llegue la Navidad.
Todo ésto tiene que ver con ciertos cambios que están ocurriendo por una razón.
Si han estado escuchando y tratando de entender cual es el punto del sermón y que va a traer consigo nuestra pregunta principal para hoy, se estarán preguntando que todo esto tiene que ver con el "¿Cuándo?"
En realidad, es bastante simple la respuesta. Una de las respuestas más comunes que recibo en relación al cambio, a cualquier cambio, sea éste, cambio en la familia, cambio en el trabajo, cambio de casa, cambio en la liturgia, aún en el cambio de tiempo y especialmente al tipo de cambio con el cual hemos estado lidiando últimamente con respecto a nuestro cambio de la paz, a un estado de guerra y al terrorismo, una de las respuestas más comunes que oigo es "¿Cuándo vamos a volver a la normalidad?"
Sin duda "¿Cuándo?"-"¿Cuándo?" es la pregunta para el tiempo del Adviento, pero es una pregunta totalmente diferente a la que nos hacemos. Nos preguntamos "¿Cuándo la vida va a volver a ser como era antes?" o "¿Cuándo la vida va a retornar a la normalidad y a lo que era?" Las Sagradas Escrituras preguntan "¿Cuándo vamos a estar listos para la venida de Nuestro Señor?" Dios no pregunta "¿Cuándo las cosas van a volver a ser normales otra vez?" porque a Dios no le gusta que las cosas vuelvan a ser lo que fueron. Dios quiere que sigamos avanzando hacia adelante.
El punto de vista o la perspectiva de la pregunta es diferente. Una mira hacia el pasado, en cambio la otra mira hacia el futuro.
Cuando pedimos que las cosas vuelvan a ser lo que fueron, estamos pidiendo que las cosas vuelvan a estar estáticas, a un estado donde sabemos y esperamos que las cosas resulten de una cierta manera. En realidad, estamos tratando de volvernos atrás y de recrear un pasado que creemos que era mejor que el presente. A menudo, es mejor, debido a alguna falla de la naturaleza. No somos buenos historiadores. Generalmente nos acordamos de las cosas buenas que nos pasaron y de una manera muy conveniente olvidamos aquellas cosas en las que pusimos tanto enpeño en cambiar.
Nos acordamos de ese estupendo carro que manejábamos, de lo fácil que era repararlo, de lo rápido que corría. Olvidamos que usaba un galón de gas cada tres millas, que creaba más polución que 15 autos crean en el presente y que tenía una tracción tan pobre que ni siquiera podía subir por la empinada entrada de autos de nuestra casa. Y ¿qué de la bolsa de aire en el asiento delantero de nuestro fabuloso coche? Bueno, digamos que en ese entonces no significaba lo mismo.
Nos olvidamos que el pasado tampoco tenía todas las respuestas. Nos olvidamos que algunas personas tenían que sentarse en el asiento que se les asignaba en el bus por el color de su piel. Nos olvidamos que algunas personas tenían que trabajar sólo en ciertas profesiones debido a su género masculino o femenino. Nos olvidamos que sólamente aquellos que podían pasar el examen de leer y escribir podían votar y que ese examen era dado y a veces cambiado debido a la raza o al género étnico de la persona.
A Dios no se le hace leso. Dios sabe que no hay tiempo en el pasado si hemos vivido vidas perfectas o cuando nuestra sociedad se fija en las necesidades de los desposeídos. Dios sabe que tenemos que cambiar totalmente para lograr ser diferentes. Dios quiere saber ¿Cuándo cambiaremos de corazón y de manera de ser? Pero eso significa que tendremos que cambiar y hacer las cosas de diferente manera de como las hacíamos. Significa más cambio, no menos, en nuestras vidas llenas de actividades.
¿Cuándo cambiaremos nuestras espadas para hacer de ellas arados, nuestras lanzas en cortadoras y nuestras bombas en plantas generadoras de energía? ¿Cuándo llegará el día que ni una nación se levante contra otra y cuándo dejaremos de aprender a como pelear mejor en el arte de la guerra?
¡No parece que será hoy! Pero si no es hoy ¿Cuándo?.
No puedo cambiar el mañana. No tengo tiempo. No está en mi agenda. No sé si a Uds. les pasará lo mismo que a mi pero ni siquiera he empezado a hacer todas las cosas que necesito hacer para la Navidad. De sólo pensar en todo lo que tengo que hacer me pongo tenso. ¿Cuántos días faltan hasta que llegue la Navidad? ¿Veinte y tres?
¿Cuándo vendrá el Señor? Con suerte, quizás antes de la Navidad. No dejen que mis hijas me oigan decir éso. Cuando era estudiante, siempre oraba para que el Señor viniera antes de los exámenes finales y de los ensayos que tenía que terminar. ¿Se dan cuenta de cuánto he avanzado?
Las Sagradas Escrituras, no las malen interpreten, ya que ellas no contienen un mensaje desalentador. Al contrario, nos dan esperanza. Si leemos a Jeremías, el profeta del Antiguo Testamento o el Evangelio de San Juan en el Nuevo Testamento, leemos sobre la esperanza. Nuestras lecturas de hoy nos ofrecen la esperanza de que UN DIA, quizás no hoy pero ALGUN DIA, El Reino de Dios nos quedará claro como el agua - y todas las naciones y todas las personas vendrán a Dios porque reconocerán que Dios es el único que nos ofrece todo lo que andamos buscando.
Isaías dice que la gente vendrá a Dios " para que nos enseñe sus caminos y para que andemos por su sendero." El continua explicando cuales son esas metas, las metas de la paz y de la justicia para todas las personas de este mundo.Lo divertido es que no podemos ser los que hagamos justicia o que la ayudemos a ser. Ese es el trabajo de Dios, nos parece. Pablo nos dice en la Epístola de los Romanos que si pudiéramos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos entonces realmente estaríamos siguiendo los mandamientos y cumpliendo La Ley. Para expresarlo de una manera diferente, si amamos a nuestros hermanos como a nosotros mismos entonces realmente estaríamos siguiendo el camino de Dios, el mismo sendero del cual nos ha hablado Isaías.
Esos son mensajes de esperanza, mensajes que nos muestran el futuro para recordarnos una vez más que con Dios todo se nos hace posible aunque no tengamos tiempo en la agenda para cambiar al mundo. Todo lo que puedo hacer es hacer mi parte. Puedo querer a la gente con quien trabajo, con quien me entretengo y con quien vivo. Puedo escoger amarlos como a mi mismo. Puedo también mantenerme despierto. Jesús nos dice que nos mantengamos despiertos porque no sabemos a qué hora vendrá Nuestro Dios y si estamos despiertos, entonces, estaremos atentos de como tratamos a los que nos rodean. Jesús sabe que estamos concientes de querer hacer el bien mientras estamos despiertos y no llenos de preocupaciones e inconvenientes. Cuando estamos alertas, estamos cerca de Dios y estamos siguiendo el sendero de Dios en nuestras vidas. Cuando estamos despiertos a Dios, estamos listos para amarnos los unos a los otros.
Se acuerdan cuando Jesús les preguntó a sus apóstoles ¿Quién creen los otros que soy? Budda preguntó lo mismo a sus seguidores. Sus seguidores le dieron muchas respuestas y Budda les contestó " Estoy despierto." Quizás él estaba despierto y pendiente para su Dios, de la mejor manera posible en su tiempo y lugar. Es interesante saber que Jesús quería que estuviéramos despiertos para esperar y de esa manera estaríamos haciendo suficiente. El resto lo haría Dios.
Jesús no ha venido por dos mil años. ¿Por qué esperarlo ahora? Quizás lo importante no es preocuparse si vendrá hoy, o antes de la Navidad. Quizás todo lo que se necesite es estar despiertos y al pendiente porque de esa manera cambiaremos nuestras vidas con o sin agenda. Quizás estar al pendiente es un estado que me permite anticipar los cambios que van a venir en vez de huir de ellos. Quizás estar despierto me muestra como viviré en el futuro si es que estoy siguiendo el camino señalado por Dios.
El estar despierto es como estar en forma o listo para empezar la carrera o plantar semillas. No sabemos cuando la carrera va a comenzar, por lo que tenemos que estar en buena condición física para poder estar listo cuando la carrera empiece y el pito dé la señal. No sabemos cuando la lluvia parará pero tenemos que estar listos con la semilla y las máquinas para salir a hacer el trabajo cuando pare de llover. Para explicar todo ésto de una manera más contemporanea, no sabemos cuando la Bolsa de Comercio subirá sus acciones pero tenemos que estar preparados y muy atentos para que cuando ésto ocurra podamos beneficiarnos e invertir de una manera exitosa.
No sirve de nada decir que nos prepararemos más adelante para la carrera, o de decir mis oraciones la próxima semana, o de leer la Biblia mañana.
No sirve de nada decir que ayudaré a mi vecino la próxima semana, o decirle a alguien que le amo - mañana. Ninguno de nosotros sabe cuando el Señor vendrá por cada uno de nosotros o por toda la creación. Lo que sí sabemos es que tarde o temprano ocurrirá. Y si estamos despiertos y esperándolo, entonces, estaremos tan preparados que no nos importará cuando ésto ocurra.